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La dorna «Sara» será protagonista en el Salón Náutico de Barcelona

R.E. VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

31 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El próximo fin de semana, Barcelona abrirá una gran ventana al mundo de la náutica deportiva y de recreo. La ciudad que presume de vivir volcada hacia el mar inaugura una edición (y ya es la número 49) de uno de los salones náuticos más importantes de toda Europa. La trascendencia de este evento se puede esbozar con apenas unos datos: la feria ocupa los cinco pabellones del recinto ferial Gran Vía. En ellos se alojarán unos 1.600 expositores que recibirán la visita de aproximadamente 175.000 personas. La muestra se completará con la apertura, en el muelle de Port Vell, de un auténtico museo flotante integrado por más de 250 embarcaciones de todo tipo.

En semejante océano de barcos, velas, iniciativas y negocios puede resultar fácil perderse. Pero la embajada grovense que viajará al Salón Náutico de Barcelona tiene bien marcado su rumbo. A bordo de Sara, una dorna hecha a medida, los responsables del astillero meco Hijos de J. Garrido brillarán con luz propia en el espacio que el salón reserva para la Marina Tradicional. Este año, ese rincón tendrá un marcado acento gallego. Para ser más exactos, un marcado acento arousano.

Embajadora

Por un lado, Sara será presentada en Barcelona como una promesa de futuro para el sector de la carpintería de ribeira. Este barco con nombre de niña (Sara es la hija del armador, el grovense Avelino Ochoa) es un ejemplo de lo que pasa cuando la tradición y la modernidad se dan la mano sin complejos. Sara es una dorna de tope del siglo veintiuno, una suerte de yate con un árbol genealógico que se remonta a la época de los vikingos. Pero es también una pionera, y por eso ha sido elegida para estar en Barcelona, donde deberá izar el estandarte de la carpintería de ribeira gallega. No lo hará sola: hasta el salón llegarán otras cinco naves, pero es sin duda la grovense la que más ha despertado la atención de los organizadores, que hablan de ella como «un buen ejemplo de cómo la carpintería de ribera tradicional construye buenos barcos de madera y puede poner en el mercado embarcaciones que nada tienen que envidiar a los barcos de crucero familiar fabricados actualmente».

La pequeña flotilla que llegará al Salón Náutico de Barcelona bajo el paraguas de Agalcari dará forma a una exposición que, a buen seguro, atraerá muchas miradas. Y es que, tal y como reconoce la organización de este evento, «Galicia viene fuerte este año». Por eso, se le ha reservado el día 13 de noviembre a otras acciones relacionadas, de nuevo, con la ría de Arousa. Será entonces cuando se presente el Encontro de Embarcacións Tradicionais que el próximo año tendrá lugar, si las previsiones no fallan, en Carril. En esa cita no faltarán representantes del Concello de Vilagarcía, de la Federación Galega pola cultura marítima e fluvial, o representantes de las carpinterías de ribeira. Como no podría ser de otra manera, el acto rematará con una actuación musical y «un paseo gastronómico por las delicias de la ría de Arousa», que son muchas y variadas.

Importa importar

Al Salón Náutico de Barcelona es importante ir a enseñar lo que en Galicia se está moviendo. Pero es importante acudir, también, para conocer las aventuras a las que se han lanzado otros más allá de nuestras fronteras, extraer las lecciones que más puedan interesar a Galicia, e incorporar todas esas experiencias al ya amplio acervo cultural que en esta recortada esquina peninsular hemos ido formando a lo largo de los años. La feria es propicia para cumplir ese objetivo, ya que en Barcelona estarán reunidos todos aquellos que tengan algo que decir sobre las mejores fórmulas para que actividades como la de los carpinteiros de ribeira dejen de ser profesiones en peligro de extinción.