Regístrate gratis y recibe en tu correo las principales noticias del día

Una familia bien comunicada

CARBALLO

Picallo empezó su negocio en 1985 repartiendo vídeos en alquiler con una furgoneta, hoy tiene 45 empleados y once tiendas en distintos lugares

03 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Jesús Picallo es empresario, de esos que llevan en la sangre el saber olfatear las oportunidades de negocio. Tal vez por eso ha tocado varios palos antes de dedicarse a la telefonía móvil -y a otras cosas- y ha sabido ganar las batallas que podía ganar y retirarse a tiempo de las que presagiaban peor final.

Empezó pronto a ganarse los garbanzos. A los 17 años trabajaba de recepcionista y camarero en el hotel El Hórreo de Corcubión y un año después, el mismo en el que se casó, en el mítico Moby Dick de Cee, detrás de la barra. «Daquela eu era o camareiro dos ricos de Cee, hoxe as cousas cambiaron e moitos non o entenden», cuenta Picallo.

Lo de trabajar por cuenta ajena no le iba y en 1985, con los videoclubes convertidos en fenómeno sociológico, decidió empezar por cuenta propia. Nacía Vídeo Láser y Picallo se subía en una furgoneta que recorría los pueblos de Carballo a Noia prestando películas. Como el pan, pitaban al llegar a la plaza.

Todo empezó a rodar y el videoclub de Cee se hizo también distribuidor de Sony y Sanyo y cogió la exclusiva del servicio de Canal Plus. Apostó por las novedades y empezó, con Moviline, a vender los primeros móviles, aquellos aparatos tamaño maleta. En su búsqueda de negocios montó también un hostal, el Pind Bar, en O Pindo, hoy ya cerrado.

En 1997 Picallo cogió la primera franquicia de Airtel y monta Santitel, que se convertiría en el corazón de su actividad empresarial. Airtel, se sabe, pasaría a ser Vodafone, y Picallo ya no se bajaría de ese tren, montando centros en A Coruña, Santiago y Cee y oficinas en Muros y Vimianzo.

También en 1997 la nariz lo llevaría a explorar otro nicho de mercado, cogiendo la franquicia de la cadena de juguetes Imaginarium. Hoy tiene dos en Santiago y otra en Ferrol y una de la segunda línea de la marca -Estímulos- en Cee. Las lleva su hija, Soraya, que estudió Relaciones Laborales pensando ya en el futuro familiar. Trabajar en familia, confiesa, tiene algunas otras ventajas, también partes duras: «Nunca tés días libres e sempre tés que estar aí», dice. Lo de que en la mesa con la familia no se habla de negocios, nada de nada. Se habla siempre, que va en los genes.

Su hermano Jacinto estudió hostelería, pero se dedica desde hace años a las células de empresa de Vodafone. Dirige un equipo de 15 comerciales. «No mundo das comunicacións, se non estás contento e motivado, non podes estar», dice. Él piensa seguir la tradición empresarial familiar.

A las empresas de la familia hay que sumarles el parque infantil del centro comercial de Cee, Trasnadas. En total, cuenta Picallo, tienen abiertas once tiendas con 45 empleados y proyección de aumento de trabajadores, una plantilla de cuya estabilidad se enorgullece Jesús Picallo.

Lo que empezó con una furgoneta de reparto se ha convertido, en dos décadas, en una potente empresa que factura cada año cerca de 6 millones de euros. Seguirán con la cadena infantil y las comunicaciones, seguro, pero Picallo ya anda pensando en ampliar otra vez: outlet de nuevas tecnologías y ocio. Apunte, que seguro que funciona.