El tren es el medio de transporte más rápido y barato para desplazarse a diario entre A Coruña y Santiago. Lo saben bien los vecinos de Cerceda, los únicos de toda la zona que tienen la oportunidad de utilizar ese medio de transporte. Pero la historia podría ser bien distinta si hace un siglo hubiese prosperado la iniciativa del corcubionés Plácido Castro para construir el ferrocarril de las tres ces, A Coruña-Carballo-Corcubión. La idea que en aquel momento se planteó como un proyecto que garantizaría la pujanza del tráfico de mercancías en el puerto corcubionés sigue plenamente vigente. Tanto que -aunque no siempre fue así- en estos momentos existe unanimidad política y social sobre la necesidad de recuperar y adaptar a la situación actual aquella histórica iniciativa.
«Levamos cen anos falando do ferrocarril entre Corcubión e A Coruña, para o cal mesmo chegaron a expropiarse terreos en Bértoa. Iso nunca se chegou a materializar, pero se o crecemento industrial, económico e laboral de Carballo, A Laracha e Arteixo colle unha dimensión importante polo que vai significar o porto exterior, está claro que toda esa mobilidade hai que analizala. Sería insostible, dende o punto de vista medioambiental, que toda esa mobilidade se articule en base ao transporte privado», argumenta el alcalde de Carballo, Evencio Ferrero, uno de los principales defensores del tren desde hace décadas.
Punto de partida
Sin embargo, ni siquiera hay conexión prevista para los puertos exteriores de Arteixo y Ferrol, como destaca el Eixo Atlántico en su análisis de la situación del transporte en la Eurorregión. El panorama es desolador: «A intermodalidade do ferrocarril con outros medios de transporte é moi escasa. Hai conexión cos portos, pero non cos aeroportos; non hai apenas relación entre ferrocarril e empresas de transporte de pasaxeiros ou mercadorías por estrada, non hai estacións intermodais en ningunha cidade importante. Non hai servizos de cercanías, agás en Ferrol». Y si las cosas están así en los principales núcleos de población, el futuro de localidades intermedias y pequeñas como Carballo y Corcubión parece todavía menos alentador.
Desde el Gobierno de la Xunta de Galicia, sin embargo, existe el compromiso, adquirido durante la campaña electoral, de cambiar el mapa del transporte público en la Costa da Morte, que el diputado carballés Alberto Sueiro calificó como «unha necesidade imperiosa». Desde su punto de vista, tanto la vía de alta capacidad de Carballo a Fisterra como la circunvalación carballesa ya forman parte del pasado -aunque en ninguna de las dos han empezado las obras-, y el horizonte se sitúa ahora en el tren. «Non digo que vaia ser para agora mesmo, pero é un horizonte ao que temos que aspirar», declaró.
Su intención es impulsar en el seno del Gobierno de la Xunta la creación de un fondo especial para, entre otros objetivos, «iniciar os traballos necesarios para a implantación dunha conexión ferroviaria entre o porto exterior de Arteixo e o de Brens, enlazando cos parques industriais de Arteixo, A Laracha, Carballo, Vimianzo e Cee». Compañeros de partido de Sueiro como Carlos Negreira, presidente provincial del PP, se han manifestado en el mismo sentido, e incluso se comprometió con los empresarios de la comarca a impulsar un estudio sobre la conexión ferroviaria entre el puerto exterior, A Laracha y Carballo.