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«A Costa da Morte ten un plus, un 'algo máis' diferencial»

Patricia Blanco
Patricia Blanco CARBALLO/LA VOZ.

CARBALLO

Dejó hace seis años el Virxe da Xunqueira y sigue estando enamorado de la comarca

09 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Creo que é cousa de sentimento, non de declaración», ríe cuando se le pregunta si todavía sigue 'namorado' da Costa da Morte como lo manifestó en el 2004, cuando dejó el hospital Virxe da Xunqueira de Cee. Y sí, lo sigue estando. «Eu son de Cedeira, non podo renunciar á miña terra, pero a Costa da Morte ten un plus, un 'algo máis' diferencial». Ve en ese nombre un potencial «marca comercial impresionante», foco de atractivo y singularidad.

José Rey Aneiros nació el 9 de agosto de 1956 en A Coruña, donde en aquel entonces estaban sus padres, «pero case nacín alí por casualidade, porque viñan de traballar de Barcelona e, se nacese un pouco antes, tería sido aló». En cambio, su familia, tanto por parte de madre como de padre, es de Cedeira, «dun val limítrofe entre Cedeira e Valdoviño». «Síntome tanto da Coruña como de Cedeira». Y de la Costa da Morte quizás también un poco. «O primeiro sitio no que traballei foi Muxía. Tamén en Carballo». Fue en el año 1997 cuando le pidieron que se hiciese cargo de la dirección del hospital Virxe da Xunqueira. Había que ponerlo en marcha.

Desde una posición humilde, recuerda cómo afrontó aquel encargo del 97: «Propúxomo o doutor Jesús Caramés e lembro que lle dei dez nomes alternativos. Pero, coma quen di, viñeron buscarme». En aquel momento, Rey Aneiros andaba por Perú o Bolivia, formándose. «A verdade, naquel entón non vía o meu novo destino como o máis adecuado. Non tiña experiencia en abrir hospitais», asegura. Sí tenía un máster en gestión sanitaria y experiencia en la organización de hospitales, gestión de pacientes y de información. De hecho, había participado en el plan funcional y en los preparativos del Virxe da Xunqueira.

«Cando cheguei non coñecía moito a comarca, só algunha xente. Os dous primeiros anos case non saía do hospital, había moito que facer», dice. Durante los siete años que dirigió el complejo vivió en Corcubión. Pasado aquel período inicial, la integración fue total. «E logo marchei con dor de corazón».

El primer factor de vinculación progresiva con las gentes de la comarca, en distintos sectores, fue el programa de educación sanitaria que puso en marcha apoyándose en la asociación Neria, entonces presidida por Plácido García. «Dabamos charlas en colexios, centros de saúde... A mellora da saúde da poboación non só se fai dentro do hospital, recibindo pacentes doentes, senón tamén previndo». Así fue conociendo, además de a alcaldes, «á xente de Protección Civil, Polícia Municipal, Cruz Vermella... os que eu chamo 'operativos da comarca'. Hainos que poñer en valor».

Aneiros también vinculó su tiempo libre a la comarca: por aquel entonces, el Club Náutico de Corcubión [el Carrumeiro] ponía nuevas iniciativas a flote. Aportando tiempo, ganas, ilusión y esfuerzo y compartiendo eso con Jesús Elorza (ex presidente del club) y con muchos otros que integraban la entidad (de la que Aneiros sigue siendo socio), se puso en marcha la Volta Náutica da Costa da Morte o la Liga de Vela Lixeira da Costa da Morte. Alternativas de ocio sanas y diferentes. «A actividade tivo un enorme arraigo. Estou case tan satisfeito diso como do propio hospital», asegura. «Moverse con todo isto non é doado e a día de hoxe hai nenos que chegan a campionatos galegos». Sigue participando, además, en el proyecto Gavea, un barco de recreo para personas discapacitadas, del que aún hoy es patrón el actual Ministro de Justicia, Francisco Caamaño.

Con el Picapao , el barco que José Rey tiene desde el 92 (el nombre se lo puso un sobrino) y que, por supuesto, llevó para Corcubión durante su estancia en la comarca, salía en el verano «pola ría media» (Corcubión-Cee-Fisterra), «un lugar magnífico para practicar deportes náuticos». Sigue habiendo, opina, carencia de infraestructuras o de un puerto con el abrigo necesario «sen ter que mirar o parte meteorolóxico cada día». Rey Aneiros es un apasionado del mar, pero también del monte y de las caminatas. Sigue siendo miembro de la asociación micológica Pan de Raposo y con ellos salía a recoger setas. Cita a Marcote y Chemi, entre muchos otros y ensalza las guías de la entidad. De todo esto podía disfrutar, reconoce, porque vivía cerca e inmerso en la Costa da Morte, a la cual le atribuye «as paisaxes máis bonitas de Galicia e incluso de España».