Denuncia que un hostelero le agredió tras recriminarle que los espaguetis llevaban poco bonito
A CORUÑA
Xavier Vila-Coia, uno de los escritores invitados a la feria del libro, ha denunciado ante el juzgado de guardia por agresiones al propietario de la pizzería Pepe, acusándolo de generarle varias lesiones. Según Vila-Coia, tras ser atendido de urgencia en el Hospital Teresa Herrera, le diagnosticaron un traumatismo cráneo-encefálico, una contusión retiniana y sinéresis vítrea en el ojo derecho. Esta última conlleva, tal y como explica el denunciante, una deficiencia crónica que afectará a su visión de por vida.
Los hechos denunciados ocurrieron el pasado domingo, a las 0.30 de la noche. El agredido, que se hospedaba en un hostal próximo, acudió a la pizzería, situada en el número 122 de la ronda de Outeiro, para cenar. «Pedí unos espagueti con bonito -detalla Vila-Coia- y cuando me los sirvieron vi que no tenían suficiente bonito, que prácticamente solo tenían tomate. Le dije al dueño que aquello no era lo que yo había pedido y él me dijo que sí que tenía, mostrándome alguna migaja. Decidí no tomarlo, ya que no se ajustaba a lo que anunciaban en la carta. Aún así, me lo cobraron igual».
«Entonces, le solicité el libro de reclamaciones -recuerda-. Al principio, no me lo quiso dar, decía que no lo encontraba. Luego, apareció y me lo dio, pero no quería sellar la reclamación. Insistí y finalmente lo hizo».
Una vez logró hacer su queja, Xabier Vila-Coia comenta que se dirigió a la calle. «Vi como estaba el ambiente y pensé que lo mejor era irme y ya cenaría en otro lado». Sin embargo, explica que el propietario del establecimiento salió tras él, vociferando insultos y amenazándolo, hasta empezar a golpes con él. «Me cogió en la esquina -se refiere a la intersección entre la calle Capitán Juan Varela y la ronda de Outeiro- y me dio un puñetazo que me tiró al suelo. A partir de ahí, me empezó a patear».
Vía judicial
Xabier Vila-Coia es escritor y pasaba unos días en la ciudad, tras presentar su obra Diario no velado de La Habana. Dice que jamás le pasó nada parecido, « y mira que he estado en sitios raros», añade. Ahora, le preocupan las secuelas que en su ojo puedan tener los golpes: «Yo soy escritor y me inquieta. La verdad es que lo pienso y tengo la sensación de que ha sido un sueño, que todo esto no me ha pasado realmente».
Esta redacción ha intentado ponerse en contacto con el denunciado durante todo el día de ayer. El local permaneció cerrado toda la jornada y el teléfono no fue contestado.