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El fiscal pide tres años y medio para el presunto causante de un accidente mortal en el paseo

A CORUÑA

23 feb 2010 . Actualizado a las 13:14 h.

Conducía el coche de su mujer de forma temeraria acompañado de tres amigos y después de haber consumido alcohol. Perdió el control del turismo a la altura del acuario y se fue contra la balaustrada, pereciendo uno de los ocupantes. Así es como sostiene el fiscal que sucedieron unos hechos sucedidos en diciembre del 2005. Por ello, solicita para el conductor una pena de tres años y medio de cárcel, al entender que es culpable de un delito contra la seguridad del tráfico y otro de homicidio imprudente.

Sucedió a las siete y media de la tarde del 21 de diciembre del 2005, en plena vorágine circulatoria debido a las compras navideñas. En medio de todo eso surgió el procesado conduciendo el vehículo de su esposa y acompañado de tres amigos en el paseo marítimo, a la altura del instituto de Monte Alto.

Asegura el fiscal que antes de coger el coche, el procesado había consumido bebidas alcohólicas y sustancias estupefacientes. Ya al volante, condujo de forma temeraria o «pseudodeportiva», a una velocidad que duplicaba la permitida. Además, el coche tenía tres neumáticos de unas dimensiones y un cuarto con medidas distintas, según afirma la acusación pública en su escrito de calificación.

Así las cosas, se inició la marcha de manera peligrosa, según los testigos, y el conductor perdió el control del turismo, desplazándose lateralmente hacia la izquierda invadiendo un carril y colisionando contra la zona ajardinada de la mediana central, golpeando el semáforo, girando sobre sí mismo, hasta golpear una papelera ornamental y un banco de piedra, desplazándolos, hasta que finalmente invadió la acera, rompiendo la balaustrada del paseo.

Tres de los cuatro jóvenes que viajaban en el vehículo resultaron ilesos, sufriendo pequeños golpes. Pero el cuarto, de 20 años y padre de un hijo, falleció a los pocos minutos del siniestro debido a un traumatismo craneoencefálico que le provocó la destrucción de centros vitales.

El joven procesado declaró que no iba a gran velocidad y que perdió el control del coche de forma fortuita. Los testigos afirmaron todo lo contrario. De hecho, un hombre dijo que estuvo a punto de ser arrollado.