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Un «detector» de manos limpias en el hospital

A CORUÑA

El Chuac hace campaña por la higiene entre el personal e inicia la instalación de dispensadores para el lavado

06 may 2010 . Actualizado a las 12:02 h.

No hay arco de seguridad, no saltan alarmas, y ni siquiera los tornos del control de acceso suponen en rigor un filtro duro de superar. El Hospital A Coruña siempre ha optado más por la convicción que por la imposición e idéntica vía eligieron ayer los profesionales del grupo de preventiva para tratar de sensibilizar a sus propios compañeros acerca de la importancia de la higiene en las manos, sobre todo en el entorno sanitario. La evidencia se mide en números, ya que las manos que salvan vidas pueden ser también el medio de transporte para gérmenes que, a veces, resultan mortíferos.

Para que la idea entrase por los ojos, nada mejor que hacer saltar a la vista que, aunque se crea lo contrario, a veces no basta con agua y jabón: hay que saber frotarse las manos correctamente. La gripe A adelantó buena parte del trabajo en esta materia, pero una lámpara de rayos ultravioleta lo demostró ayer aún más a la entrada del centro: a pesar de usar soluciones con base alcohólica, dicen que más efectivas que el jabón de toda la vida, no siempre queda desinfectada toda la superficie de la mano si no se realizan los movimientos adecuados. La luz UVA revelaba la prueba en pequeñas o grandes áreas más oscuras, recovecos diferentes a la zona sí desinfectada.

«Hoy es el día mundial de la higiene de manos y nos pareció que así se podía sensibilizar acerca de la importancia que tiene una correcta higiene para evitar las infecciones nosocomiales», explicaba el doctor José Manuel Suárez. Bajo este nombre se esconden las infecciones que se adquieren en el entorno hospitalario, que no solo aumentan la estancia de los pacientes y el gasto sanitario: también suben la mortalidad.

Suárez coordina el grupo de mejora creado en el Chuac hace ahora un año para llevar a cabo distintas iniciativas, entre ellas, formación sobre el modo más adecuado y los momentos en los que se considera imprescindible que los profesionales de la salud cumplan escrupulosamente con el lavado o higienización: antes y después de ver a cada paciente, si se entra en contacto con un entorno potencialmente contaminado, si se practica alguna técnica al enfermo y después de cualquier contacto con fluidos. Insistir tiene un motivo: se ha comprobado que el lavado solo se realiza en una tercera parte de las acciones en las que está indicado.

Además, el Chuac tiene un plan para aumentar la adherencia a esta cultura de la higiene por vía de proximidad, instalando dispensadores de soluciones hidroalcohólicas en cada rincón: al pie de cada cama, en cada consulta y sala. «Vamos a empezar por las áreas de críticos, pero en dos años esperamos cubrir todos los centros del complejo», asegura Suárez.