Los asistentes a una boda alertaron a los bomberos del incendio, que solo causó daños materiales.
20 sep 2010 . Actualizado a las 12:59 h.Nuevo incendio en la Ciudad Vieja. De entrada, la alerta es máxima por la vejez de los edificios, por la abundancia de madera en las estructuras de los mismos, por la estrechez de las calles para el acceso de los bomberos y por el valor histórico de muchos de sus inmuebles, entre otras razones. Volvió a ocurrir poco antes de las siete de la tarde de ayer cuando empezó a arder el penúltimo edificio de la calle Puerta de Aires, ubicado en un lateral de la Colegiata, pegado a la parte posterior de la casa museo María Pita y separado por dos inmuebles del Museo de Arte Sacro. «Los que avisamos a los bomberos fuimos nosotros», decían más tarde los asistentes a la boda que a esa hora comenzaba en la Colegiata.
«El dueño se murió, no vivía nadie en el edificio», explicaba un vecino, mientras otro indicaba que la actual propietaria del inmueble «vive ahí, en esa casa», decía señalando un portal muy cercano de la calle Sinagoga.
Cuatro dotaciones de bomberos se desplazaron hasta el número 29 de la calle Puerta de Aires, de cuyo primer piso salían las llamas que llegaron a afectar, levemente, a uno de los árboles situados en el lateral de la Colegiata. En el mismo lugar estaban las casetas de las obras de rehabilitación del templo.
La llamativa humareda, casi negra, podía verse desde varios lugares de la ciudad, y fue precisamente la que alertó al concejal Xoán Martínez Cajigal, que seguía las labores de extinción. «Pola parte de atrás, o edificio da a casa museo de María Pita, pero non resultou afectada», tranquilizaba el edil. Varias dotaciones de la Policía Local también intervinieron para acordonar la zona del incendio, que calcinó el interior del inmueble, pero no causó daños personales. Mientras cerraba el paso, uno de los agentes escuchaba la versión de tres críos, uno de los cuales argumentaba como elemento de peso que su padre también era policía local: «Vimos a unos chicos jugando ahí con unas cerillas» y luego dieron la descripción de los mismos.
«He visto gente que entraba a dormir ahí, pero okupas que estuvieran todo el día no los vi», apuntaba otro vecino. Un joven que salía de su casa, en la calle Sinagoga, se encontraba con la sorpresa del incendio en la parte de atrás del edificio donde vive. «Iba para la iglesia de Santiago pero ya me quedé aquí, porque esto aquí nunca pasó y el fuego asusta mucho», justificaba otra mujer, a la que un agente municipal le impedía acercarse a la casa incendia, en cuyo interior los bomberos seguían echando agua y ventilando.
El director general de Seguridad Ciudadana, Germán Lago, también siguió las labores de extinción, hasta que las primeras dotaciones de bomberos empezaron a abandonar el lugar, al igual que el responsable de Protección Civil del Ayuntamiento, Carlos García Touriñán.
Falsa alarma en Perillo
También ayer, sobre las cuatro y media de la tarde, el Servicio de Emergencias de Oleiros recibió una llamada indicando que salía humo del segundo piso del número 1 de la calle Beiramar, en Perillo. Cuando llegaron a la zona los efectivos comprobaron que la casa estaba vacía por lo que tuvieron que derribar la puerta para acceder a su interior. Una vez dentro comprobaron que no había ningún foco de calor. Por el mismo motivo, que finalmente denominaron como «falsa alarma», también fueron alertados los bomberos de Arteixo.