Regístrate gratis y recibe en tu correo las principales noticias del día

La casa de los cisnes muestra su nueva cara tras ser restaurada

Javier Becerra
Javier becerra A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

El inmueble del número 11 de la plaza de Lugo recupera su esplendor

20 jul 2011 . Actualizado a las 19:27 h.

La ciudad puede volver a disfrutar de una de sus particulares joyas arquitectónicas. El edificio del número 11 de la plaza de Lugo, popularmente conocido como la casa de los cisnes por sus vistosos azulejos, ha descorrido el telón que lo ocultaba. Durante seis meses la obra del arquitecto Manuel Reboredo estuvo cubierta debido a una restauración integral, la primera efectuada en el edificio. Ahora luce esplendorosa, mostrando aspectos inéditos solo recordados por los más antiguos del lugar.

En la obra, que llevó a cabo la empresa Arteca, se persiguió recuperar el aspecto original de este inmueble fechado entre 1905 y 1930. Bajo la dirección técnica de Carmen Jiménez, se realizó un minucioso trabajo cuyo mayor reto radicaba, precisamente, en el carácter virgen del edificio.

Paco Muíño, coordinador de proyectos de la firma, recuerda que «solo se habían pintado las galerías, pero todo lo demás nunca habían sido tratado». En el caso del mortero existía una dificultad añadida: «En su momento se utilizó arena de playa, lo cual ha dado lugar a que esto estuviera muy meteorizado, debido a la contaminación y el paso del tiempo».

Los azulejos también estaban dañados. «En el primer piso, en el lateral derecho según se ve la fachada, uno de los cisnes había perdido un ala y parte del cuello. Hubo que hacer una reintegración cromática», detalla Muíño, que añade que el resto «no estaban consolidados a la fachada» y sufrían el efecto de deficientes instalaciones del cableado eléctrico: «Habían puesto los enganches de la luz entre los azulejos. Y hubo que retirar esos enganches y reintegrar lo que es el azulejo y su policromía».

Aires modernistas

El edificio posee un alto valor artístico. Enmarcado entre otros dos inmuebles del mismo autor, recoge por un lado la tradición de las galerías de la ciudad y, por otro, varios aspectos del modernismo, como las bandas horizontales de color azul. Antes pasaban totalmente desapercibidas y ahora se pueden ver perfectamente tras la restauración.

Pero sin duda alguna, el aspecto que ha fascinado a generaciones y generaciones de coruñeses son los azulejos de los dos primeros pisos de la fachada. Inspirados en los mantones y abanicos que traían viajeros de lugares como Filipinas, reflejan un mundo exótico de cisnes y juncos, una temática, la oriental, que se hizo muy popular a finales del siglo XIX y que en A Coruña encuentra aquí su reflejo.