-¿Qué pasó?
-Que lo tuvo que dejar por otros compromisos. Ahora estoy con Sonia, con la que estoy encantado. El espectador descubrirá en ella una mujer bellísima y una actriz inmensa. Es de las que a mí me gustan, de las que arriesgan, de las que van a la búsqueda de la verdad por encima del conocimiento del oficio.
-Ella participó en una serie tan conocida como «Hospital Central». Casi todos los actores españoles están en alguna. ¿Cuándo llega la suya?
-Me han ofrecido varias, pero no me ha interesado ninguna. Además se trabaja muchísimo y en unas condiciones para las que yo ya no estoy dispuesto. O son como yo creo que deben ser, o me quedo en mi casa. ¡Llevo ya cincuenta años en este negocio!
-Se habló de una serie que iba a hacer sobre un veterinario...
-Sí. Sobre un centro de acogida de animales, pero se vino abajo. Ahora, lo más inmediato es un proyecto de teatro en Buenos Aires.
-Desde que usted hizo «El hombre de La Mancha» y «My fair lady» el resurgimiento del musical en España ha sido espectacular. ¿Se considera un poco responsable de ello?
-No lo sé. Supongo que abrió nuevas expectativas. Tanto Paloma San Basilio como yo nos sentimos muy contentos por este nuevo entusiamo con los musicales.
-¿Le gustaría hacer otro?
-No. Es una empresa extremadamente complicada y cuesta muchísimo dinero. Además, a lo largo del tiempo que se vienen haciendo, son más los fracasos que los éxitos. No es oro todo lo que reluce.
-Cine tampoco hace. ¿Por qué?
-Pues porque la oferta no es atractiva. Lo que me proponen para el cine me interesa poco. Esa es la verdad.