Aunque los resultados no acaban de acompañar y Vladimir todavía no ha podido ejercitarse con el grupo, el entrenador del Compostela está muy satisfecho con el trabajo de pretemporada porque «la intensidad y la dedicación de los futbolistas es incuestionable».
El equipo está en la fase de hacer el trabajo más duro, la de almacenar energía y poner a punto todos los reglajes para cuando empiece la competición. Y el tiempo para los ensayos se está acabando.
El Compos jugará el sábado en Ordes. Esa cita será todavía un laboratorio para hacer pruebas. El martes, sin embargo, llega la hora de la presentación ante los aficionados blanquiazules. El rival será el Celta. El técnico prevé que en ese encuentro ya se verá «a un equipo muy parecido al que empezará la la Liga frente al Palencia y al que jugará unos días antes, el 26, ante el Zamora en la Copa».
A falta de quince días para que comience la competición el colectivo todavía puede experimentar algún retoque. El presidente, José María Caneda, busca en el mercado un delantero contrastado. Pero advierte de que no se trata de fichar por fichar y, además, los números tienen que encajar. Esa última incorporación podría concretarse incluso después de que haya empezado la Liga.
La línea de ataque es la más escasa de alternativas: Kelvin, que llega del Caselas, de Preferente; Iván, procedente del Santa Comba, de Tercera División; y el joven Adrián, uno de los destacados de la pretemporada, son las caras nuevas. Falta por ver su respuesta en Segunda B.
Completa el cupo Rubén Márquez, que sufrió un encontronazo en el amistoso frente al Dubra. En principio, sin mayores consecuencias.
Hay otra alternativa, la de Claudio. La pasada campaña se adaptó, con éxito, a la demarcación de medio centro. Pero también se puede desenvolver con criterio como ariete. De hecho, es un jugador de área, con un buen dominio del juego aéreo.