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Descubriendo Cotobello

Mariluz Ferreiro REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

Ezequiel Mosquera, David García y Gonzalo Rabuñal visitaron la Cobertoria y el puerto inédito en el que acaba la etapa reina de la Vuelta a España 2010

26 ago 2010 . Actualizado a las 03:22 h.

Entre la niebla descansa la dama misteriosa de la Vuelta 2010. El alto asturiano de Cotobello, una montaña inédita en esta carrera, marcará la meta de la etapa reina de la próxima edición, que comenzará el sábado en Sevilla. Ezequiel Mosquera, David García y Gonzalo Rabuñal inspeccionaron hace unos días el terreno final de la etapa que se disputará el 12 de septiembre, que arrancará en Gijón y finalizará después de 181 kilómetros. Los tres corredores del Xacobeo Galicia subieron la Cobertoria, descendieron el puerto y, finalmente, alcanzaron la cumbre del Cotobello. Unos días antes la habían visitado ciclistas del Euskatel guiados por el asturiano Samuel Sánchez. Todos quieren conocer a la dama antes de abordarla.

En la cima, rebautizada como Chechu Rubiera en homenaje al ciclista asturiano, un cartel marca el final. Sobre el asfalto alguien ha escrito un epílogo campechano que arranca la sonrisa de los corredores: «Acabose». En días despejados, desde la cumbre, a 1.198 metros de altura, se divisa la Sierra del Aramo, allí donde mora un primo lejano y temible, el Angliru. Pero no mata con puñaladas como la Cueña les Cabres. No tiene herraduras que siegan como guadañas. Derriba por asfixia. Sin prisa, pero sin pausa. Con sus 10,1 kilómetros y un porcentaje medio de desnivel del 8,15%. Aunque los carteles anuncian alguna rampa del 16%, la organización de la Vuelta señala que pueden alcanzar el 12%, un dato que parece más realista.

Puede abrir diferencias

«No es el Angliru, pero al ser un puerto continuo y sin descansos se pueden abrir grandes diferencias», avisan los corredores gallegos. Porque el Angliru asusta al pelotón. Es una pared contra la que lucha cada uno. Y Cotobello es terreno para la batalla entre corredores. «Si un equipo está fuerte y se pone a tirar a tope desde abajo puede asfixiar a sus rivales y ganar mucho tiempo. El que tenga un día malo puede tener aquí su tumba», advierte Mosquera. «Te descuelgas en las primeras rampas y no tienes un descanso de dos kilómetros para que puedas coger aire. Estás todo el tiempo a un porcentaje de 8,9 y 10%, aunque lo más duro es el principio y el final. Los primeros y los últimos tres kilómetros», añade García.

El puerto no descubre sus cartas a los ciclistas. Los árboles y la orografía no dejan ver la senda de asfalto, flanqueado por vacas en algún tramo. «En la Cobertoria ves la subida y eso te desmoraliza», indica García. «Aquí solo ves trescientos metros hacia delante», apunta Mosquera. «Recuerda a la ascensión al Arrate, en el País Vasco, pero en el doble de kilómetros, por la pendiente y porque vas entre árboles siempre», resume el teense.

«Los Lagos de Covadonga alternan respiros con rampas muy duras», comentan los tres. Precisamente los Lagos marcan el final de la etapa anterior. Eso lo recuerda Rabuñal. «Hay que tener en cuenta que la gente puede llegar castigada a Cotobello», dice. «Pero esa jornada no será dura como otros años», apostilla un García ilusionado ante la cita que se inicia el sábado.