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El dopaje genético, una batalla no tan lejana

Mariluz ferreiro REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

28 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Suena a ciencia-ficción. Organismos modificados a la carta para consagrarse al citius, altius, fortius. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) define el dopaje genético como «el uso no terapéutico de células, genes, elementos genéticos con el propósito de mejorar el rendimiento». Parece la última frontera. Pero algunos expertos creen que no es un horizonte tan lejano. Jordi Segura, que dirige el Laboratorio de Control Antidopaje de Barcelona, cree que el futuro del dopaje pasa por la genética y, en declaraciones realizadas a la agencia EFE, señaló que los primeros casos podrían verse «en uno o dos años». El debate ético y científico está servido.

Actualmente se investigan terapias genéticas que pueden utilizarse para tratar enfermedades, pero también para mejorar el rendimiento físico. Para combatir la anemia se inyecta el gen de la eritropoyetina para que el organismo produzca epo. Para paliar la distrofia muscular se estudia otro gen que incrementa la hormona del crecimiento. Sirve para combatir dolencias, pero también puede proporcionar una inestimable ayuda extra a un deportista de élite, consiguiendo una mayor resistencia o incrementando de forma exponencial su masa muscular. Los científicos han identificado más de 150 genes que influyen en el rendimiento deportivo.

Segura recuerda que estas investigaciones están todavía en proceso de desarrollo. Algunas se realizaron con éxito experimentando con ratones, pero fracasaron después al ser aplicadas a monos. Se desconocen las consecuencias de estas prácticas a largo plazo en seres humanos. «Es impredecible. Lo que es más preocupante es si un día, en el futuro, se hacen manipulaciones que afecten a la línea germinal, que se transmitan a la siguiente generación, con lo que afectaría a la descendencia», comenta el científico catalán.

Sin embargo, en el 2006 ya se investigó al entrenador Thomas Springstein porque había solicitado Repoxygen, un ventor viral que estaba en fase experimental y que provoca la fabricación de epo por parte del organismo.

Difícil detección

Para Segura, la manipulación genética supondrá un nuevo desafío para la lucha contra el dopaje. Quedarían descartados los métodos que se emplean en la actualidad, ya que hoy en día los laboratorios distinguen las sutancias endógenas, las que produce el propio cuerpo del deportista, de las exógenas. Así fue cómo detectaron la testosterona del ciclista Floyd Landis en un control del Tour del 2006. Pero el dopaje genético se basa en que el organismo fabrique las sustancias.

La AMA reconoció que posiblemente tenga que comenzar a aplicar otros mecanismos de detección. Algunos expertos señalan que quizás habría que introducir pruebas similares a las biopsias para garantizar la limpieza en la competición. Desde este organismo se admite que quizás los test, que ahora tienen un enfoque toxicológico, deberán convertirse en controles de tipo forense. Una nueva batalla con otras armas.