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Caso Mosquera: guste o no, esto es lo que hay

Antonio Alix

DEPORTES

20 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Entiendo la indignación que hay en Galicia tras la sanción a Ezequiel. Quien no conozca a fondo el ciclismo y con la campaña a su favor que se ha montado es lógico esté a tope con el de Teo. Yo, que sí conozco el ciclismo (y lo quiero, lo practico y vivo de él como periodista) no puedo decir si Ezequiel se dopó, si ingirió conscientemente y con efecto enmascarador esa sustancia; pero tampoco puedo ponerme a gritar que es inocente. Lo cierto es que la sustancia apareció en el control y que tal y como está montado el sistema no ha habido más remedio que sancionarle. Porque aunque la hubiese tomado por vía oral, algo permitido según sostiene Ezequiel ¿para qué lo hizo?.

Me gustaría creerle pero no puedo, pero tampoco puedo manifestar lo contrario, ya que su caso no es como el de su compañero y amigo David García, a quien junto al hidroxetil le encontraron epo. En ese caso, y a pesar de su postura inicial, yo no le creí, como estoy seguro nadie que sepa algo de ciclismo haría. Porque casos así son los que le quitan credibilidad al ciclismo y perjudican a inocentes; porque por mucho que queramos creer a Eze, lo que le ha rodeado lo pone difícil: un equipo señalado por temas similares y llevado por gente que antes ha estado en otros equipos con casos de dopaje.

Tengo que volver a decir eso de que «el ciclismo tiene lo que se merece»; yo no puedo compartir esas teorías de la conspiración, persecución o discriminación que con tanta vehemencia acaba de manifestar Óscar Pereiro en su tertulia futbolera, lo que le ha valido ser vitoreado por el mundillo ciclista. Para mí quien menciona el dopaje en otros deportes para justificar al ciclismo pierde toda la razón. Es como el mal estudiante que se queja de que el profesor le tiene manía y le pone exámenes cada semana. El buen estudiante nunca se queja de eso, todo lo contrario, pide más exámenes y de más severidad. Es lo que tendrían que hacer los ciclistas, en lugar de victimismo y acusaciones a otros deportes, pedir más controles hasta que no quede ni un tramposo.