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Alfonso VII cedió la zona de A Estrada a Gelmírez por la Torre de Hércules

F. S. Cordón

DEZA

El Concello estradense adoptará un acuerdo plenario en breve apoyando la aspiración del monumento coruñés para ser Patrimonio de la Humanidad

13 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

A Estrada podría ser hoy una pequeña aldea??de??Caldas, quizá la capital de la provincia o bien contar con un supercastillo, si dos personajes históricos, como Alfonso VII y el obispo Gelmírez, no hubieran utilizado estas tierras, y otras del entorno, trastocando su destino, como moneda de cambio a mediados del siglo XII. Lo más curioso era que lo que se cambiaba era la Torre de Hércules. Ayer se recordaba esta historia con motivo de una visita al Concello de dos representantes del Instituto de Estudios Torre de Hércules. Uno de ellos, el presidente, es un estradense, Segundo Pardo-Ciorraga Santos. Dicho instituto está volcado en el empeño de lograr que el monumento coruñés, un faro romano que ya iluminaba hace dos mil años a los barcos y que fue restaurado varias veces, sea declarado Patrimonio de la Humanidad.

Los dos directivos se entrevistaron con el alcalde, José A. Dono. Explicaron que precisan todos los apoyos para que la Torre de Hércules sea candidata, en la Unesco, a ser incluida en la lista de Bienes del Patrimonio Mundial. Siendo Segundo Pardo-Ciorraga estradense, y con la historia que une a las tierras de A Estrada con la Torre de Hércules, la respuesta de Dono fue la esperada. Presumiblemente, también todos los concellos gallegos estarán apoyando la iniciativa. En el caso de A Estrada, habrá un acuerdo plenario inmediato.

Intercambio

Alfonso VII nació en Padrón en 1105. Era rey de Castilla y León, y entre las tierras que dependían directamente del reino figuraban las de Tabeirós y entorno.

El superobispo Diego Gelmírez, por su parte, tenía entre sus muchas competencias y territorios que debía administrar a la Torre de Hércules, que contaba entonces con una fortaleza.

El mantenimiento de dichas instalaciones militares debía de salirle muy caro a Gelmírez, que prefería ampliar, con tierras interiores y pacíficas, su archidiócesis. Por su parte, al rey le interesaba controlar directamente las fortalezas defensivas.

El caso es que se pusieron a negociar, y el acuerdo no fue otro que un intercambio. Las tierras de Tabeirós pasaron a depender de Gelmírez, y Alfonso VII se quedó con la torre y fortaleza.

Ni en aquellos años, ni en los siglos posteriores existió la denominación de A Estrada para estas tierras, ni el concepto de concello o municipio actual para las mismas. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando se unificaron unos cotos territoriales, y A Estrada pasó a ser un municipio, con capitalidad en la villa. En esos años lo que es hoy la villa no era más que una aldea que estaba creciendo. Las casas se alineaban junto a un camino, desde la zona de la rúa Matadero para seguir por la actual Castelao, A Farola y O Cruceiro.