Los trabajos de construcción de la autopista, del AVE y del vial Agolada-Rodeiro han destapado desde el 2001 numerosos yacimientos arqueológicos en la comarca
24 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El descubrimiento de dos mámoas en la parroquia silledense de Abades por los trabajos de construcción del AVE essólo el último caso de una serie de hallazgos que se han producido en la comarca de Deza desde el 2001 debido a la construcción de nuevas infraestructuras de comunicación. Ya catalogados o sin catalogar, estos yacimientos arqueológicos permanecían muchas veces ocultos y, frecuentemente, bajo una capa de tierra que ahora las máquinas han destapado. Los hallazgos vuelven a traer al presente la prehistoria de Deza.
La primera en romper el reposo milenario de los restos prehistóricos fue la construcción de la autopista AP-53. A principios de abril del 2001, en Cervaña, se descubrieron cinco tumbas de hace unos 5.000 años en las prospecciones arqueológicas previas al inicio de las obras. Éstas se unían a las seis que ya se conocía su existencia y por lo que ya se había variado el trazado para que sólo una se viera afectada. Durante varios meses un equipo del Laboratorio de Arqueología del Paisaje de la Universidad de Santiago de Compostela estuvo en la zona estudiando estas tumbas.
No fueron los únicos restos que aparecieron en esa parroquia silledense durante ese año. No muy lejos de los túmulos se halló el yacimiento del Agro de Ouzande. Fue descubierto en agosto del 2001 durante los trabajos del seguimiento arqueológico de la AP-53. En ese primer informe se indicaba el «impacto crítico» provocado por la nueva infraestructura vial sobre las dos áreas con las que contaba el yacimiento, dado que se encontraba bajo la traza entre el kilómetro 24,900 y 25,185. Hoy sobre él se encuentra un viaducto.
Unos meses después, en abril del 2002, y ya en Lalín, las obras de la nueva infraestructura vial destaparon nuevos restos prehistóricos. En este caso en el monte de A Romea, en Donramiro. Durante la excavación del túmulo se encontraron, según los datos aportados entonces por los arqueólogos, 2.000 piezas líticas y más de cuatrocientas de cerámica. También en Lalín, en agosto del 2002, salió a la luz un nuevo túmulo. En este caso situado entre Catasós y A Xesta.
Pero no sólo la autopista ha destapado yacimientos. En julio del 2003, y para la construcción del enlace entre Rodeiro y Agolada, las obras descubrieron otro justo al lado de la carretera. En él, los arqueólogos, que indicaron se trataba de restos de hace 4.000 años, hallaron restos de cerámica y vasijas.
El AVE, además del último caso de Abades, sirvió para sacar a la luz vestigios de la Edad de Hierro en Bendoiro (Lalín). La existencia del Castriño ya era conocida, pero fueron las prospecciones autorizadas por la Dirección Xeral de Patrimonio en su entorno después de verse afectado inicialmente por la línea ferroviaria, las que destaparon los restos. Los arqueólogos atribuyeron a las estructuras encontradas, que los expertos vincularon inicialmente al yacimiento castreño de Bendoiro, una función funeraria. Ahora, en Abades, en la mámoa excavada -la otra permanecerá tapada- Patrimonio también encontró objetos de interés.