«Todas las partes tienen el máximo interés en sacar adelante a Martinsa Fadesa. Y eso quiere decir librarla del concurso, con viabilidad y con un plan de futuro»
11 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Ángel Martín, socio director del departamento de reestructuring de KPMG, tiene la responsabilidad de ser uno de los administradores concursales de Martinsa Fadesa. No quiere hablar de un asunto, prioritario para él cada una de las 24 horas de cada día. «Está sub iúdice -alega-. La información está en la CNMV. Todas las partes tienen el máximo interés en sacar adelante a Martinsa Fadesa. Y eso quiere decir devolverla a la normalidad, con viabilidad y con un plan de futuro suficientemente reforzado».
-¿El informe de auditoría pone en duda su viabilidad?
-No. El auditor habla de una compañía en un momento determinado, en este caso el 31 de diciembre del 2008. No cuestiona las cifras de la empresa, pero prevé incertidumbres. Y la incertidumbre la tenemos todos encima. En estos momentos hay un convenio presentado y aceptado por dos entidades financieras, al que se pueden ir incorporando más acreedores. Conseguiríamos así un convenio ordinario. Estamos trabajando para ello. El auditor, en el momento en el que firma las cuentas, no sabe lo que ocurrirá. Sus únicas dudas están ligadas a las que yo tendría ahora mismo: hay un procedimiento y cuando termine, si todo va bien, saldremos adelante. La voluntad de las partes es que Martinsa Fadesa supere la situación.
-El panorama económico no ayuda, es desalentador
-Es una crisis global: EE.?UU., Europa, Asia, África. El modelo de quince años de crecimientos muy fuertes se estabilizará. Comenzó en Estados Unidos. Su sistema financiero empezó a sufrir con las subprime . Con ellas se inició una pirámide que ahora se cae. Como un globo que se tiene que volver a desinflar para volver a una situación normal.
-¿Se refiere solo al sector inmobiliario?
-No, a la economía en general. ¿Qué es lo primero que sufre? El sistema financiero, por falta de liquidez. Si los bancos americanos sufren y los fondos de pensiones americanos sufren, que son los financiadores de la banca española, el problema llega hasta los consumidores. Comienzan a tener problemas porque los precios suben. Las hipotecas se tornan más caras. Los hogares intentan reducir su gasto. Se dejan de comprar casas porque los bancos no dan dinero. Se paraliza la construcción. De ahí que la crisis comenzara por el sector inmobiliario, y en todos los países.
-Es más aguda en España.
-Una parte importante del PIB del país está en la construcción. La crisis comienza afectar así al sector promotor, al inmobiliario, un poco más tarde al mueble, cementeras... Eso genera pérdidas de cientos de empleos, y hace que la situación se contagie al resto de los sectores. Los afectados no pueden comprar coches, ni irse de vacaciones, en el súper buscan precio... Estamos en un tsunami que va pasando por los diferentes sectores de la economía. ¿Le va a afectar a todos? Sí.
-¿Hay sectores refugio?
-Afectará a la globalidad. Todos los sectores han dado órdenes de compras. Caras. Cuando esos negocios no generen la liquidez esperada, sufrirán
-Es una visión apocalíptica.
-No, en absoluto. Solo se deben tomar medidas: hay que ser transparente e ir ajustando la capacidad de oferta a la de demanda; y los costes, a los costes reales. Las empresas que en estos momentos de crisis triunfan son las que hicieron la reestructuración en los momentos más álgidos de la economía. Fue positivo tanto para los empleados como para los dueños.
-¿Por qué las empresas tardan en presentar la suspensión de pagos? Hay miles.
-Por cultura. Van a concurso en el último minuto. Sin casi tesorería, y con pocas existencias. Hay un cierto estigma hacia ellas porque cambia su modo de financiación. Ya nadie les fía. Tienen que comprarlo todo al contado, pero siguen cobrando a 90 días. Si pagan la nómina y a sus proveedores a 30, y nadie las financia, están muertas.
-¿Esperan demasiado?
-Sí , y la bola del problema se agrandará. La compañía intenta vender al cliente que sea, incluso al que no le paga, cambiando su concepto de riesgo. Perderá el producto y el dinero. Más del 90% de las empresas en concurso entran en liquidación. Confío, deseo y espero, y así estoy trabajando para ello, que no sea este el caso de Martinsa Fadesa. Estamos todos (y cuando digo todos somos todos) trabajando para que ello no ocurra.