Advierte este abogado, asesor y pensador que se vuelven a pagar bonus y compensaciones a directivos «verdaderamente desproporcionados»
13 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Vamos hacia un mundo en el que las entidades financieras no pueden seguir dando ejemplo de codicia y avaricia. Tienen que comportarse con racionalidad. No se trata de limitar los bonus, sino de pagar sueldos que no produzcan escándalos sociales», advierte con contundencia Antonio Garrigues Walker, abogado de amplísimo currículum y presidente de uno de los primeros bufetes de España. En A Coruña, donde se integró en el Club de Economía de Iñás, de Caixa Galicia, mantuvo que una sociedad no puede estar permanente creando burbujas. «Ahora ha aparecido la burbuja futbolística, que también explotará. El otro día leí un artículo muy serio en un periódico anglosajón en el que se criticaba la política del Real Madrid, y decía que ha generado un mercado absolutamente ficticio, absolutamente falso en que ya por cualquier jugador si no se le pagan al menos 8 millones de euros no es digno de vivir en la comunidad humana. Lo cierto es que reciben compensaciones que nada tienen que ver con la realidad».
-Usted habla del síndrome del becerro de oro en España.
-Se aplica a España y al mundo occidental. En Estados Unidos y en Gran Bretaña hubo una época de adoración al becerro de oro. Lo malo es que hoy vivimos síntomas muy similares. Es curioso como la humanidad sigue manteniendo todavía esa vieja obsesión de un enriquecimiento rápido y fácil. Estamos viendo por ejemplo como las bolsas, a través de movimientos especulativos, mantienen niveles que no reflejan la realidad económica. Volvemos otra vez a pagar bonus y compensaciones a directivos verdaderamente desproporcionados. Pero la adoración del becerro de oro tiene consecuencias nefastas. Eso es lo que ha pasado hasta ahora y eso es lo que tenemos que evitar que vuelva a pasar. Sin embargo, creo que hay síntomas inquietantes.
-Limitar los bonus y los sueldos es un asunto difícil.
-Sí. ¿Quién decide cuál es la compensación adecuada? Es un tema de racionalidad. Uno puede dudar si a un nieto le da semanalmente 10, 15 o 20 euros. Lo que no es lógico es que reciba 2.000 euros semanales. No sería racional. Los profesionales tienen que ser bien compensados, pero dentro de lo que sea ética y moralmente aceptable. Si volvemos a enriquecernos con fenómenos especulativos atravesaremos otra crisis como la actual. Se subraya que Francia, Alemania y Portugal están en camino de crecimiento, pero que nadie se crea que ese es un proceso seguro. Se ha derivado de las ayudas públicas y en un momento determinado puede volver a tener aspectos negativos. Esta crisis no se resolverá si seguimos manteniendo los errores.
-¿Cómo ve a España?
-Todos sabíamos que había una burbuja inmobiliaria y todos participamos en ese fenómeno. Las historias del crecimiento sin límites las hemos vivido de una manera irresponsable. Ha sido nefasto. El problema más grave en estos momentos es que hemos tenido un crecimiento tan rápido, tan acelerado, tan grande, y prácticamente sin hacer esfuerzo que nos hemos olvidado de que había problemas más importantes como el déficit en innovación, en competitividad...
-¿Hay que olvidarse de la recuperación para el 2010?
-Hay mayores posibilidades de que se produzca hacia el final que hacia principios de año. Estamos pagando el precio que hay que pagar. Hemos tenido una euforia de crecimiento económico no controlada. Se han cometido abusos de todo tipo y esa borrachera económica hay que pasarla y aceptarla. No puedes beber 200 copas en una noche y pensar que a la mañana siguiente no te ocurrirá nada.
-El país se enfrenta a una situación social que cuando menos es durísima.
-Sí. Duplicamos la tasa de paro que hay en Europa y nos podemos acercar al 20%. Pese a que en España funciona el colchón familiar, este es un fenómeno preocupante e inquietante. La sociedad española tendrá que demostrar su capacidad para la solidaridad. Tenemos que ocuparnos de un 20% de la población que está sin trabajo. ¿Eso implica sacrificios? Sí. ¿Quién los tiene que hacer? Fundamentalmente la parte que tiene más dinero, la parte rica. Debe ser así. Que nadie piense que ese tema se va a arreglar si no hay solidaridad. En este terreno lo que más me preocupa es el diálogo social porque fue una de las claves del progreso económico español. Ahora se ha roto ese pacto. Yo espero que se recomponga porque sin él, la viabilidad de una recuperación económica pronta se cuestiona negativamente. Confío en que dejemos de lado las diferencias y las presiones políticas y vayamos a un diálogo auténtico.
-¿Por qué se rompió?
-Pura y simplemente porque las crisis generan estos planteamientos. Pensar en que los sindicatos y los empresarios puedan coincidir es complicado. Sin embargo necesitamos que el diálogo social entre patronal, sindicatos y Gobierno se establezca ya.