El Gobierno irlandés aplicará a partir del año que viene una tasa fija sobre la propiedad inmobiliaria, que obligará a cada propietario de casas o pisos a abonar 100 euros anuales por cada inmueble. Con esa medida, el Ejecutivo espera generar unos ingresos para las arcas del Estado de alrededor de 160 millones de euros.
En principio, la nueva imposición afectará a los alrededor de 1,8 millones de propietarios registrados en el país, aunque se estima que entre 100.000 y 200.000 podrían quedar exentos del nuevo gravamen si sus ingresos anuales no superan cierto límite, que el Gobierno aún tiene que determinar.
La tasa también tiene carácter temporal, ya que, casi con toda seguridad, será sustituida más adelante por un impuesto directo sobre la propiedad inmobiliaria.
Consumo de agua
El Ejecutivo de Dublín también ha anunciado que tiene previsto instalar a partir del año 2013 contadores de agua en cada domicilio de Irlanda, para gravar su consumo por primera vez en la historia del país.
Estas medidas forman parte del programa de ajuste acometido por el Gobierno irlandés para cumplir con la condiciones del rescate económico del país, pactado con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar la suspensión de pagos y cuya cuantía supera los 85.000 millones de euros.