«En Europa hemos tardado más de la cuenta en actuar» ante la crisis de deuda, admite
07 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.José Manuel González-Páramo acabará su mandato en el consejo del Banco Central Europeo en mayo del 2012. Sus últimos años los ha pasado lidiando con una crisis que posiblemente continúe cuando abandone la principal institución financiera comunitaria. Su nombre ha comenzado a sonar para puestos similares en España. La entrevista llega en pleno acoso de los mercados y tras una ambigua actuación del BCE esta semana.
-¿Eran previsibles más ataques desde los mercados a la deuda española o italiana?
-Pese al nuevo acuerdo económico para Grecia, en los mercados hay noticias que están poniendo tensión, como la poca liquidez en verano, las peores expectativas de crecimiento global y las dudas ante el compromiso de los Gobiernos europeos para actuar con rapidez, tanto al nivel del Eurogrupo como en el caso de las economías más vulnerables. A saber, Italia y España. Es urgente que los detalles de los acuerdos del pasado 21 de julio se especifiquen a la mayor celeridad. En Europa hemos tardado más de la cuenta en actuar. Hay que explicar a los mercados que la participación del sector privado en el rescate griego es excepcional, única, dada la gravedad y los especiales problemas de su deuda. Y que no vamos a ver otro caso en el que se involucre al sector privado para resolver los problemas.
- ¿Descartamos que se pueda intervenir España?
-España mantiene ventajas con respecto a otras economías que ahora tienen un programa con el FMI y la UE [los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal]. Entre otras, un nivel de deuda pública sustancialmente inferior y, por lo tanto, un colchón para actuar importante. Tiene vulnerabilidades específicas serias, que empezó a atajar en mayo del año pasado, pero que no ha cortado totalmente. Inició una reforma laboral que no está teniendo efecto, porque ha sido tímida. La del sistema financiero está muy avanzada, y es importante trasladar esa idea a los mercados. Y en materia presupuestaria sigue habiendo un talón de Aquiles: el gasto regional. Hay que decirlo claro, se tiene que adaptar a una situación en la que los ingresos van a ser más escasos sin el bum del ladrillo. Desde fuera se miran mucho las finanzas regionales españolas, y algunas noticias que salen inquietan a los inversores. Para evitarlo hay que aplicar una regla con las comunidades que suponga que no se va a rebasar un cierto límite bajo ninguna circunstancia. Y todavía no estamos ahí. Cuando se cumpla todo esto, el diferencial [con el bono alemán, la prima de riesgo] volverá a su sitio y no tendremos nada que temer.
-¿Y el euro está en peligro o lo ha estado? ¿Alguno de sus miembros se va a salir?
-Pensar en la salida de un país del euro es absurdo. Es tan demoledor para el país que lo hace, para sus ciudadanos y su economía, que nadie lo hará voluntariamente. El euro es estratégico para Europa, para que Europa tenga una voz en el mundo. El euro jamás ha estado en crisis.
-¿La salida a esta crisis pasa por crear los eurobonos?
-Estoy convencido de que eso lo veremos a medio plazo, pero ni es una panacea ni es una prioridad ahora. Cada país debería tener la casa en orden para poder emitir eurobonos, una herramienta muy seria. Como solución inmediata no lo veo oportuno, quitaría presión a los países para resolver problemas que son solo de su competencia y de su creación, y suscitaría tensiones en otros que han seguido políticas adecuadas.
-¿Ha comprado el BCE deuda de España para tratar de aliviar las tensiones? ¿Lo hará?
-Para que sea eficaz el programa, estimamos necesario no dar detalles sobre la composición de las compras, sobre nuestras futuras intenciones o sobre el momento y los volúmenes de intervención en tiempo real. Cada semana publicamos el importe de las compras realizadas la semana anterior. Y así lo seguiremos haciendo.
-El BCE mantiene el precio del dinero en el 1,5 %. ¿Se arrepienten de las dos subidas de este año? ¿Fueron precipitadas viendo ahora como están las cosas?
-En absoluto. La tasa de inflación de julio fue del 2,5 % en el área euro, lo que implica que los tipos de interés a corto plazo son negativos y que la política monetaria mantiene una orientación acomodante. Los riesgos para la estabilidad de precios continúan siendo al alza. Gracias a las medidas adoptadas, como siempre de forma muy meditada, se mantienen ancladas las expectativas de inflación.
-Se habla también de crear agencias de calificación europeas que contrarresten el poder de las tres grandes, que están haciendo mucho daño, para mitigar la crisis. ¿Las veremos?
-Es posible que sí, pero hay que matizarlo. Es posible y deseable que haya muchas agencias y que haya competencia, que hoy no la hay. Es un problema muy serio el que tenemos con las agencias de calificación. Pueden ser malas o muy malas en sus recomendaciones, como han demostrado con su actuación en los últimos años, y no asumen responsabilidad. Además, están sometidas a un conflicto de intereses escandaloso. Hoy siguen fallando y basando su análisis no solo en hechos sino también en puras conjeturas, con información parcial.
-¿Cómo afecta a la credibilidad de España en el exterior un paro del 21 %?
-Pues no de manera positiva. Pero con España no es la primera vez que se ven estas tasas. Los estudiosos sospechan que la economía sumergida, el Estado del bienestar y la red familiar hacen que un 21 % de paro en España no sea un drama social como sí lo sería una tasa de la mitad en otro país europeo, donde no hay esos colchones. Esa tasa de paro es inaceptable en una economía avanzada. Y es difícil que baje si no afrontamos una reforma laboral en condiciones.
-La actual, dice, ha sido tímida.
-No ha cumplido su objetivo de eliminar la segmentación fijos-temporales. Hay que descentralizar la negociación colectiva y dar facilidad de descuelgue a las empresas de los convenios de ámbito superior. No tiene sentido que con la moneda más estable del mundo, el euro, dos tercios de los salarios de España se vinculen a la inflación. No hay manera de explicar al exterior que con un 21?% de paro los salarios por convenio han crecido de media casi un 3 % en la primera mitad del 2011.