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Carbedo vigilaba a los peregrinos

Cristóbal Ramírez

LUGO CIUDAD

La fortaleza controlaba la entrada a Galicia por una zona montañosa que, pese a la incipiente presión turística, se conserva en estado casi virginal.

14 may 2010 . Actualizado a las 13:32 h.

Fue un ex compañero y siempre amigo quien le refirió al cronista la existencia del castillo de Carbedo. Y allá se fue cuando la carretera que une Seoane do Courel con las aldeas de Visuña y Ferramulín estaba sin asfaltar. Y se lo pasó de largo, sin más, porque aquellas piedras que quedaban a la derecha eran, creía, obra de la naturaleza. Estaba diáfano como el agua del río Lor, que corría allá abajo, cerca del estupendo cámping con bungalós que habían quedado atrás.

Pues no. No eran piedras. Eran muros que se retorcían sobre el terreno y se convertían en prolongación del granito que afloraba con fuerza. Ese era el castillo de Carbedo, el que un día fue levantado para controlar una vía de entrada a Galicia que el tiempo reveló secundaria pero que, a pesar de que pueda en principio parecer lo contrario, no era ni es tan dura y áspera como la que conduce a O Cebreiro o a Pedrafita. En fin, que por aquí también pasaron peregrinos que luego se encontraban con la ruta por excelencia en el mencionado Hospital da Condesa.

El castillo es espléndido. No tanto la edificación en sí, de la que no queda mucho (lo mejor, el aljibe y el torreón circular), sino el lugar, el emplazamiento, la panorámica y, también, la vieja vía medieval que aún se desliza a sus pies. En el año 1550 ya es mencionado por el licenciado Molina, quien se refiere a él como «fortaleza de Courel». Se sabe también que perteneció a un tal Nuño Peláez, que lo donó a los Caballeros de la Orden de Santiago.

Hoy puede resultar hasta contradictorio que ese enclave declarado lugar de importancia comunitaria haya tenido tanta vida en el pasado. Por ejemplo, aparecen restos romanos para dar y tomar: un águila de bronce y una tabla de hospitalidad del año 28 d. C. se hallan en el Museo de Lugo, pero las enormes minas de Toca o Torubio Oeste ?entre otras? no hay quien las mueva. O, dando un salto en el tiempo, a finales del siglo VIII los monjes de Samos escondieron en las orillas del Lor, en lo que ahora es parroquia de Santa María de Folgoso, a quien luego pasaría a la historia como el rey Alfonso II el Casto.

Carbedo es una disculpa para una visita a O Courel. Los amigos del senderismo tienen ahí mismo la dehesa de Rogueira y la subida al monte Brigo. ¿Les suena este topónimo?

CÓMO IR

Autovía, salida en Pedrafita. Se deja O Cebreiro y antes de entrar en Hospital da Condesa, a la izquierda. Cuando se llega a Seoane do Courel se toma la vía al cámping.

COMER

En Seoane do Courel, Casa Ferreiro, de turismo rural. Comedor con vistas al valle. Mandan las carnes. 982 433 065.

En Baldomir (desvío en Folgoso), entrañable Mesón Catuxo. 982 165 213.