Los principales dirigentes históricos del PP dan la espalda a su presidente

ESPAÑA

23 may 2008 . Actualizado a las 11:39 h.

Los dirigentes históricos del PP, aquellos con los que Mariano Rajoy compartió los días de gloria del partido, le han dado definitivamente la espalda. José María Aznar, que conoció el abandono de Ortega Lara al regresar de un viaje a Perú, se mostró «profundamente disgustado» por la situación que atraviesa el partido, según informaron fuentes próximas al ex presidente del Gobierno, que envió sendos mensajes de «afecto y apoyo personal» tanto a María San Gil como a Ortega Lara.

Otro de los iconos del PP, Rodrigo Rato, no quiere saber nada de quien le arrebató el puesto de sucesor de Aznar. El ex ministro de Economía está especialmente dolido con Rajoy porque ni siquiera se molestó en llamarlo cuando regresó a España tras dejar la presidencia del FMI. Rato se negó a hablar con Rajoy cuando este, por mediación de Federico Trillo, intentó reunirse hace unos días con él para intentar reconducir la crisis del partido. «No tengo nada que hablar con él» fue lo más suave que dijo Rato a Trillo, según informó ayer la cadena Ser.

Un hombre muy próximo al ex ministro de Economía, Juan Costa, quien se negó a incorporarse al equipo de Rajoy y que puede emerger como líder alternativo y de compromiso entre sectores, dijo ayer en el Congreso que el partido necesita «integración, integración». Una alusión crítica a la renovación impulsada por Rajoy, que se está apoyando en una nueva generación de militantes y excluyendo a numerosos dirigentes que han ocupado cargos de responsabilidad en el pasado reciente.

Errores de fondo y forma

Pero las críticas más directas contra el presidente del PP provinieron, una vez más, de Esperanza Aguirre. «La noticia que acabo de conocer de que José Antonio Ortega Lara ha pedido la baja en el PP en Burgos esta mañana, así como que María San Gil ha decidido no presentarse a la presidencia del PP en el País Vasco son dos no malas, muy malas noticias, que yo creo que significan que algo se está haciendo no mal, sino muy mal en la dirección nacional del PP», declaró la presidenta de la Comunidad de Madrid.

En la misma línea, el diputado Gustavo de Arístegui manifestó ayer que si el PP «tiene los problemas que tiene» es que «la decisiones no son las correctas» y dejan al descubierto «una equivocación en la forma y en el fondo». Arístegui fue uno de los pocos críticos que aceptó reunirse con Rajoy. No lo hizo Jaime Mayor Oreja, el otro dirigente que estuvo en la terna para suceder a Aznar.

Mariano Rajoy aprovechó la presentación de una conferencia de la presidenta del PP castellano-manchego, Dolores de Cospedal, para salir al paso del aluvión de críticas. Rajoy aseguró a todos aquellos que tienen «incertidumbres o dudas» en su partido que él no ha cambiado y que tiene claros los principios. Además, garantizó que el PP saldrá «adelante» y que no «fallará» a las personas que le votaron en las elecciones.

La convulsión generada en el PP por la marcha de San Gil y Ortega fue tal que oscureció unas declaraciones de Alberto Ruiz-Gallardón que muestran el giro programático que prepara Rajoy. El alcalde, que estará en el equipo del presidente, dijo ayer que el PP deberá arrebatarle al PSOE el espacio de centroizquierda para ganar las próximas elecciones.