El querer hacer de nuestra afición un medio de vida es una vieja aspiración que todos, de una manera u otra, hemos tenido. Si ya hay que ser valiente para trabajar por cuenta propia en estos tiempos económicamente tan revueltos, montar un negocio minoritario y en una ciudad pequeña como Ferrol roza la heroicidad. Algunos han dejado trabajos más seguros y mejor remunerados para dedicarse a lo que realmente les pide el cuerpo. Otros, más jóvenes, lo han tenido claro desde el principio. La parte curiosa del asunto es que los cinco protagonistas de este reportaje están lejos de arrepentirse de haberse embarcado en esa aventura.
La mayoría son locales pequeños. Casi todos están ubicados fuera de las calles más céntricas y comerciales. Pero una clientela fiel y especializada, y la ayuda de las nuevas tecnologías (como la venta por Internet), hacen posible el milagro de que, a pesar de la crisis, aún sea posible vivir de lo que les gusta hacer. Aunque para ello tengan que jugarse su dinero.