Mugardos y su pulpo volvieron a congregar a centenares de personas a orillas de la ría; casi todas acudieron de parranda, pero también hubo quien no paró de trabajar
12 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Mucha familia, mucha pandilla y mucho pulpo -o polbo , según el caso- estampado en las camisetas. Eso es lo que más se veía ayer al mediodía al final del paseo marítimo de Mugardos, tránsito obligado para acceder a la carpa en la que la degustación gastronómica más famosa de la ría celebró su décimo novena edición.
Fueron muchos, muchísimos, los que no se quisieron perder la tradicional Festa do Polbo de la villa marinera. Para ser más exactos, entre 10.000 y 12.000 personas, según las estimaciones del alcalde, Xosé Fernández Barcia. Unos 4.500 platos de pulpo a la mugardesa -que se sirvieron a 9 euros la ración- y alrededor de 85 empanadas del fabuloso cefalópodo fueron el reclamo. Muchos acudieron en busca de juerga; otros en plan tranquilo, para disfrutar de una buena comida en familia. Pero también hubo quienes no dejaron de trabajar durante toda la jornada.
Entre los primeros -es decir, los ociosos-, se encontraban César y Alberto, miembros de «la comisión de caralladas» de Mugardos. En realidad, los dos pertenecen a la Peñaca Ñaca, una de las dieciocho peñas que este año se encargaron de animar la fiesta gastronómica, y que, en esta ocasión, como novedad, organizaron unas curiosas olimpiadas que se prolongarán hasta el viernes y que incluyen pruebas como una subida de carretillas o partidos de brilé. «Hoy nos toca un concurso de canción de tasca y vamos a por todas», decía Alberto, con la guitarra colgada al hombro, poco antes de que comenzase el «festival» frente al Chipi .
Los currantes
A muy pocos metros de Alberto, ya dentro de la carpa, Sara Vázquez no dejaba de trajinar. Tras el mostrador de la Rondalla Mugardesa, y con la mejor de sus sonrisas, esta niña de once años -probablemente la más joven de todos los voluntarios que arrimaron el hombro durante la fiesta- atendía a los comensales con una rapidez pasmosa. «Es el primer año que ayudo y la verdad es que me lo estoy pasando muy bien», decía más contenta que unas pascuas.
También le tocó trabajar, y de lo lindo, a José Antonio Somorrostro, presidente del Casino Mugardés. «Llevamos sin parar desde las nueve de la mañana y eso sin contar el trabajo de ayer (por el viernes), que fue cuando se preparó el pulpo en cada sociedad», explicaba haciendo un alto en la faena.
Al igual que los voluntarios de las diferentes sociedades colaboradoras -a los que se podía identificar por sus camisetas de colores-, también se tuvo que vestir ayer de uniforme Emilio Alarcón, jefe de la Policía Local de Mugardos. Muy pegado a su equipo transmisor, para estar en contacto con sus compañeros en todo momento, a mediodía le tocó hacer guardia a la entrada de la carpa donde se sirvió el banquete. «Este es uno de los días del año que más trabajo tenemos en Mugardos: llevamos en pie desde primera hora de la mañana y hasta bien entrada la noche no nos podremos retirar», explicaba muy amable.
En total, fueron cinco agentes municipales y diecisiete miembros de Protección Civil los que se encargaron organizar el tráfico y de velar por que todo transcurriese con normalidad.
Al final del día, con la faena ya cumplida, Santiago Vázquez, de la Rondalla Mugardesa, resumía con pocas palabras ese espíritu de fiesta y faena que encierra la cita. «¿Que si estamos contentos? ¡Pues claro que sí!... Pero no tanto porque lo hayamos pasado muy bien, sino porque la gente se ha marchado feliz».