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La mitad de los detectives privados que trabajan en Galicia carecen de licencia profesional

GALICIA

El colegio oficial recién aprobado será una vía para combatir el intrusismo

12 may 2008 . Actualizado a las 12:53 h.

Un número indeterminado de personas son investigadas a diario en Galicia por agentes que nada tienen que ver con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y, por tanto, sin que exista un control judicial sobre esas actuaciones. A estas tareas se dedican casi un centenar de detectives privados, de los cuales más de la mitad carecen de licencia profesional y, por consiguiente, de homologación por parte del Ministerio del Interior.

Ante esta situación, los profesionales legales llevan dos años batallando por un colegio profesional, al que hace un par de semanas dio luz verde el Parlamento gallego. El nuevo órgano, promovido por la Asociación Galega de Detectives Privados (AGDP), será el tercero de España, estará en funcionamiento antes de finales de año y colegiarse será obligatorio para el ejercicio de la profesión.

El presidente de la AGDP, Armando González, reconoce que el objetivo prioritario del colegio es frenar el intrusismo, lo que se hace todavía más perentorio en un momento en el que está a punto de salir a la calle la primera promoción de 33 diplomados en Ciencias Policiales y Detective Privado de la Universidade de Vigo.

Fraude múltiple

«El intrusismo -argumenta Armando González- es un fraude a esos alumnos que se han pasado tres años en las aulas; a la Hacienda Pública; a los clientes, porque no pueden ser citados como testigos en un juicio; a los investigados, porque es practicado por personas carentes de escrúpulos a la hora de respetar derechos constitucionales, como el de la intimidad, la propia imagen o la inviolabilidad del domicilio, entre otros. Por descontado, también son competencia desleal a los profesionales legalmente habilitados».

¿Cómo se diferencia a un detective privado de uno pirata? «Por algo tan sencillo como la tarjeta de identidad profesional expedida por el Ministerio del Interior», explica el presidente de este colectivo profesional.

El detective privado español del siglo XXI poco o nada tiene que ver con los personajes literarios o con los de las series televisivas americanas. Está a años luz de aquellos pioneros de la época del franquismo que acreditaba Juan García Carrés, en calidad de presidente del Sindicato Nacional de Actividades Diversas, que incluía a detectives, porteros, serenos y otros profesionales afines.

Diferentes casos

Si en los primeros años las infidelidades matrimoniales y bajas laborales simuladas eran sus principales ámbitos de trabajo, hoy se dedican fundamentalmente al contraespionaje industrial, a la investigación financiera y de siniestros y también a la laboral pero ya no para las empresas contratantes, sino para mutuas y aseguradoras. De las 4.000 a 5.000 investigaciones que realizan cada año los detectives gallegos, las relacionadas con el ámbito familiar no llegan al 10%.

Sin embargo, no todos los encargos se aceptan. Esto ocurre, sobre todo si se sospecha que el socio al que se quiere localizar se mueve en negocios ilícitos -narcotráfico, por ejemplo- y se le busca para un posible ajuste de cuentas.

Los hay también que no se circunscriben al ámbito territorial de Galicia y actúan también fuera de la comunidad. Es el caso de un despacho profesional vigués, que recibió no hace mucho tiempo el encargo de una multinacional del sector de la confección. Quería averiguar cómo había llegado al portal de Internet YouTube un vídeo acerca de un producto novedoso que iban a lanzar al mercado dos meses más tarde y cuyas muestras permanecían guardadas en una cámara blindada.