El BNG exige la retirada de una obra efímera que propone beber del caudillo
09 jul 2008 . Actualizado a las 12:55 h.Los vecinos de la localidad pontevedresa de Caldas de Reis están acostumbrados a que cada mes de julio, desde hace ya once años, sus calles y plazas se llenen de intervenciones artísticas. Estas obras, muchas veces incomprendidas, se enmarcan en Kaldarte, el proyecto de arte público del Festival Cultura Quente.
Esta vez una de las propuestas más polémicas es la del autor madrileño Fernando Sánchez Castillo, que optó por instalar una fuente-busto de Franco en una zona peatonal por la que se accede a uno de los lugares más emblemáticos y frecuentados de la villa termal: el parque-jardín y la carballeira, situados a orillas del castigado río Umia.
La intención de Fernando Sánchez Castillo es jugar con héroes del pasado, héroes nefastos como Francisco Franco, para provocar la reacción del espectador. La lluvia del pasado viernes impidió que el encofrado de la fuente fraguara y se pudiera instalar el mecanismo técnico para que mane agua de los labios del dictador, algo que podría suceder hoy.
La idea es ver si el público se atreve a beber o a tomar agua de la boca del caudillo, o si todavía pesa como una losa el pasado que dividió a España.
Aunque la estatua no pasa desapercibida para vecinos y turistas, nadie había puesto el grito en el cielo hasta ayer. El BNG de Caldas exigió la «retirada inmediata» de esta obra de Kaldarte y reclamó al alcalde, el socialista Juan Manuel Rey, que explique en el próximo pleno cómo se seleccionaron las propuestas y que aclare si tenía conocimiento previo sobre la fuente-busto de Franco. Su responsable local, Xosé Manuel Abalo, justificó la solicitud en que la obra «pode afectar á sensibilidade de moitos caldenses» y que, más que una transgresión, «é unha falta de respecto aos veciños, sendo agravada pola súa ubicación nun espazo público de grande impacto».
Se queda donde está
La reacción del equipo de gobierno no se hizo esperar. El PSOE, que gobierna en minoría y aprobó los presupuestos gracias al apoyo del Bloque, aseguró que la instalación no se va a retirar antes del plazo previsto, a finales de agosto, cuando concluyan las fiestas de San Roque. El alcalde, no sin cierta ironía, calificó de «sobreactuación» la petición de los nacionalistas y remachó que su papel no es el de comisario político: «El arte es libre y no se puede controlar en democracia».
El debate traspasa el plano político y está ya en la sociedad. El sábado, durante la visita a Kaldarte, un señor comentaba: «Home, non me mates, poñer a Franco aí a estas alturas...».