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Caballero exige una rectificación al modisto Adolfo Domínguez

J.?F.

GALICIA

El alcalde se queja de que Anxo Quintana y Teresa Táboas no le pararan los pies por criticar ante ellos el urbanismo de Vigo

19 nov 2008 . Actualizado a las 21:40 h.

Fuera su intención o no, que quizás sí, las palabras de Adolfo Domínguez no pasaron desapercibidas en Vigo. El modisto ourensano cuestionó el urbanismo que ha configurado la actual ciudad. Domínguez expresó su opinión sobre la realidad viguesa al presentar en Santiago el nuevo centro logístico diseñado para sus empresas en Ourense. Su intención era destacar la preocupación que él tiene por el medio natural, que contrapuso con la carencia, dijo, que de esta preocupación ha existido en Vigo. Y todo ello ante espectadores como el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, y la conselleira de Vivenda, Teresa Táboas.

En concreto, aseguró que «Vigo tiene un entorno extraordinario y con solo entrar en avión uno se da cuenta. ¿Qué pasa?, que son unos brutos claramente e hicieron una ciudad sin preocupación por el medio en el que está». De inmediato intentó contextualizar estas apreciaciones asegurando que «si además de su ímpetu industrial y su dinamismo económico hubieran hecho una ciudad bellísima, sería una Venecia».

La difusión de las palabras de Domínguez provocó la inmediata reacción del alcalde vigués, quien las calificó de «inadmisibles». De alguna manera, Abel Caballero aceptó la mayor, esto es, que el urbanismo que se ha practicado en la ciudad no ha sido el más adecuado, aunque circunscribió este hecho a las décadas de la dictadura franquista.

«Es muy posible que alguna gente, muy poquita, no haya estado a la altura de las circunstancias, pero de eso no se puede culpar a los vigueses. En esta ciudad se ha demostrado una capacidad enorme para sacarla a flote, por lo que es intolerable decir una palabra en contra de sus ciudadanos y yo no lo voy a tolerar», enfatizó el regidor.

En cualquier caso, a Caballero no le preocupó tanto lo que dijo Domínguez, «que puede decir lo que quiera», sino el dato de que «no le contradijeran de inmediato el vicepresidente de la Xunta y la conselleira de Vivenda; eso sí me preocupa». Para no llevar las cosas muy lejos, Caballero atribuyó el silencio de Anxo Quintana y Teresa Táboas «a la sorpresa ante unas palabras tan intolerables; pienso, no obstante, que era obligado que le reprendieran».

También le recordó a Domínguez que tiene sus negocios en la ciudad que ha criticado.