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Cien días para revisar cuatro años

GALICIA

Feijoo dedica el arranque de su mandato a invertir los réditos de su plan de austeridad en reformar las políticas del bipartito

27 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En tiempo de crisis, toca apretarse el cinturón. Feijoo ha convertido en eje de su gestión una de esas reflexiones elementales que suelen evaporarse en la retórica política. La puesta en marcha de medidas que a medio plazo se traducirán en un ahorro significativo para las arcas públicas ha permitido al presidente de la Xunta construir un discurso de austeridad que sus rivales rechazan por demagógico, pero que entienden bien los ciudadanos. Con esa determinación del que sabe que hace lo que la mayoría espera, Feijoo no ha perdido tiempo en invertir los réditos seguros de ese recorte de gastos en revisar a fondo la gestión del bipartito, sin renunciar a levantar alguna alfombra de vez en cuando para subrayar el cambio.

El balance de los 100 días que hoy cumple el Gobierno de Feijoo brilla en los compromisos ejecutados de estructurar una Administración que le salga más barata a los gallegos y de corregir los Presupostos para mejorar la capacidad de respuesta ante las dificultades económicas. La austeridad, simbolizada por las fotografías del Audi blindado de Touriño que la Xunta pondrá a la venta, consistió realmente en concentrar consellerías, suprimir el viejo esquema de delegados provinciales y meter la tijera a otros programas para ahorrar 144 millones de euros, que la Xunta incorporó en los 1.224 millones movilizados en el plan de choque contra la crisis. Para ello, reprogramó partidas que el bipartito había presupuestado con otros fines. Feijoo obtiene así créditos para financiar otros compromisos que anunció en su investidura, como el fomento del empleo, pagos de la ley de dependencia y las rebajas fiscales para estimular la compra de vivienda por parte de jóvenes y familias numerosas.

La Xunta puso más énfasis en denunciar los buratos heredados en los Presupostos que elaboró el anterior Ejecutivo que en aclarar qué créditos de esas cuentas reorientará para liberar unos recursos con los que Feijoo ha emulado el Plan E de Zapatero. En todo caso, la teoría de los buratos financieros siembra dudas sobre el futuro de infraestructuras pendientes.

Pero los primeros 100 días del retorno del PP a Raxoi también se han caracterizado por un afán revisionista que la Xunta inauguró con la derogación de la Lei de Pesca del bipartito, a la que sucederán la de planes estratégicos de la pasada legislatura como las Normas do Hábitat, el plan sectorial de vivienda y el préstamo universal de los libros de texto, quizá el paso más impopular adoptado hasta ahora por Feijoo. Él mismo asume que no ha sabido explicar una medida delicada, que puede ser más justa y solidaria, pero que obliga a decenas de miles de familias a pasar por caja para adquirir un material escolar que el curso pasado no le costó un euro.

En el debe de la Xunta están la revisión del concurso eólico y la derogación del decreto del gallego, pendiente aún del resultado de una consulta a los padres que puede complicar más la tarea de Feijoo de aclarar cómo llevará a la práctica lo que quiere.