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El conselleiro de Educación modula la crítica contra los cargos del bipartito que usaban los colegios que segregan

D. S.

GALICIA

24 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Las tensiones políticas afloraron ayer de nuevo en el pleno del Parlamento y tuvieron otra vez como protagonista al conselleiro de Educación, Jesús Vázquez Abad, por las acusaciones lanzadas desde la tribuna parlamentaria hace quince días, cuando acusó a políticos del PSOE y el BNG, «altos cargos do bipartito», dijo, de practicar la doble moral por criticar los conciertos con los centros que segregan a los alumnos por sexo cuando muchos de ellos llevaban a sus hijos a este tipo de colegios.

La diputada nacionalista Carme Adán advirtió ayer a Vázquez Abad que su denuncia, y el aviso de que poseían «listas» con los nombres de estos ex altos cargos, podría «rozar o delicto», pues suponía entrar en la intimidad de los cargos públicos y jugar con la identidad de menores. «Diga si ou non, e quen fixo esas listas».

No obstante, el conselleiro negó lo dicho y evitó esta vez adentrarse por el laberinto creado con las acusaciones lanzadas en el pleno anterior y contestó con evasivas, indicando en todo momento que la Consellería de Educación «será respectuosa sempre coa lexislación» y la libre elección de centro que puedan hacer los ciudadanos.

De las supuestas listas, ni una palabra. Y eso que diputados del BNG como Alfredo Suárez Canal o Ana Pontón empezaron a elevar el tono desde su escaño exigiendo una respuesta, mientras miembros del PP como Miguel Santalices o Carlos Negreira volvieron a ejercer de guardia pretoriana del conselleiro, pidiendo «tranquilidade» a las bancadas del Bloque.

Pero a la pregunta de Carme Adán sucedió otra del socialista Guillermo Meijón, que intentó colocar contra las cuerdas al responsable de Educación, esta vez a cuenta de las ayudas a los libros de texto. Jesús Vázquez aguantó estoico el chaparrón, mientras la nacionalista Ana Pontón buscó en los archivos de la Cámara el diario de sesiones del pleno, que pidió leer, sin que el presidente, José Manuel Baltar, le diera permiso para ello, por lo que remitió el documento al socialista Francisco Cerviño -autor de la siguiente pregunta- para que se encargara de recordarle al conselleiro lo que había dicho en vez de formular su pregunta.

De este modo, las palabras de hace quince días volvieron a escucharse, mientras Mar Barcón llamaba «mentiroso» desde su escaño a un conselleiro al que, al menos los suyos, los del PP, aplaudieron a rabiar.