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El Sergas da tres citas a un muerto

GALICIA

Sanidade ha llamado varias veces para hacer una prueba a un vecino de Tomiño que estaba en lista de espera y que falleció hace seis meses por apnea del sueño

08 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Silverio Bouzada murió esperando. Llevaba dos meses pendiente de una prueba médica. Era de Tomiño, tenía 78 años y padecía de apnea del sueño. «A veces se quedaba dormido incluso cuando estaba hablando contigo», recuerda su hijo, Noé. En los siete meses que han pasado desde su muerte, el Servizo Galego de Saúde (Sergas) ha intentado citarlo tres veces.

Roncó toda la vida, pero cada vez lo hacía con más fuerza. Respiraba mal, estaba afónico y andaba adormilado. En diciembre del 2008 le diagnosticaron la apnea y en enero estuvo ingresado una semana en el Meixoeiro, su hospital de referencia. Pero la unidad de apnea del sueño de Vigo está en el Xeral. «Tienen una lista de espera de unos dos años...», le dijeron. Y lo mandaron a casa con inhaladores.

No mejoró. Excepto por la enfermedad del sueño, tenía una salud de hierro, recuerda su hijo, de 35 años. El 1 de marzo, regresaron a urgencias. Permaneció en observación una noche. «Le llamaremos», le dijeron al salir.

Solo diez días después, cuando estaba dormido, falleció. Fue durante una apnea, un episodio en el que el paciente no es capaz de respirar. Su familia lo dio de baja en la Seguridad Social e intentó sobrellevar la pérdida.

Hasta el 27 de mayo de este año, la suya era la historia de un paciente que se muere en la lista de espera. Era, pues, triste, dolorosa. Ese día se convirtió en surrealista.

Suena un teléfono en Tomiño. «¿El señor Silverio Bouzada Bouzada?». En el Meixoeiro querían darle una cita. La familia tuvo que tirar de paciencia y explicar.

La herida se reabre el 2 de julio. Llaman otra vez del Meixoeiro. «¿El señor Silverio...?». Ese día, Noé no tiró de paciencia sino de cabreo: «Les eché una bronca monumental».

«Volverán a llamarlo»

No sería la última. El 2 de septiembre, seis meses después de su muerte, ocho meses desde que lo inscribieron en la lista de espera, suena un teléfono en Tomiño. «¿El señor...?». Cualquier lector puede imaginarse la reacción. En la misma conversación, le aseguraron que a lo largo del mes de octubre volverían a llamarlo.

Su caso lo denunció ayer el Defensor del Paciente. La presidenta de esa asociación, Carmen Flores, subraya que la historia de Silveiro Bouzada es una muestra «de cómo funciona Galicia en lista de espera. Con Canarias, es la peor comunidad», sostiene.

En el Sergas borraron ayer al paciente de la lista de espera. En los últimos siete meses, ya fallecido, constaba como uno de los 140.000 gallegos que están pendientes de una prueba diagnóstica. ¿Cuántas personas fallecidas quedarán todavía en la lista?, se preguntan en El Defensor.

El Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) envió un comunicado ayer en el que afirmaba que estaba adoptando medidas «para garantir a coordinación entre as distintas unidades de citación do Chuvi» y mejorar la gestión de las listas de espera.

Esta actuación se enmarca en el «sobreesforzo que está a realizar a Consellería de Sanidade para cumprir o compromiso de citar aos milleiros de pacientes galegos que quedaron pendentes». El Sergas recuerda que está realizando una auditoría para depurar los registros de espera.

En cualquier caso, más allá de auditorías, registros y citaciones, más allá de agendas sin depurar, de pacientes pendientes de pruebas y de coordinación entre unidades, más allá de todo eso, en Tomiño hay una familia harta. «Es que no quiero otra cosa: que paren de llamarnos».