Esta situación afecta a las casas unifamiliares de labranza, pero también a los pisos de reciente construcción
15 mar 2010 . Actualizado a las 13:30 h.El desequilibrio entre la Galicia costera y la interior, un mal endémico diagnosticado ya hace tiempo, sigue arrojando cifras desalentadoras. Y ha dejado a esta comunidad dividida. Una pequeña porción de tierra que sigue la estela del mar, que está más desarrollada y poblada, vive algo separada del resto, como si fuera la tira alargada de una monda de naranja. Un estudio de la Escola de Arquitectura y de la Facultade de Informática de A Coruña, que encargó la Consellería de Vivenda en la etapa del bipartito, revela que los municipios del medio rural gallego tienen 90.000 viviendas vacías, lo que supone el parque más alto de Europa. El trabajo fue solicitado por Teresa Táboas, ex conselleira y actual diputada del BNG, para conocer la realidad gallega y trazar una política encaminada a incentivar la rehabilitación. Plácido Lizancos, profesor de Arquitectura y uno de los responsables del informe, precisa que «o que máis sorprende das conclusións e que hai zonas onde as vivendas deshabitadas correspóndense con pisos novos».
Aunque el grueso de inmuebles vacíos son casas unifamiliares -típicas de labranza-, en los municipios rurales se han desarrollado promociones inmobiliarias que han tenido escaso éxito. «Por eso nós criticamos na nova normativa do solo que se abra a vía de levantar novas construcións no medio rural cando o que fai falla é unha intensa política de rehabilitación», argumenta la ex conselleira de Vivenda Teresa Táboas.
«Un deserto»
No hace mucho tiempo, el alcalde de Lalín y ex presidente de la Fegamp, el popular Xosé Crespo, ironizó sobre la acelerada desertización de la zona rural y llegó a afirmar que «a este paso moitos concellos so quedarían para ir de safari».
Los últimos datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que la comunidad gallega tiene ya 1.338 núcleos de población sin habitante alguno. Y que en un solo año 77 aldeas se han quedado sin habitantes, y que 8.070 tienen menos de diez vecinos. Ortigueira, uno de los municipios más extensos de A Coruña, lidera el ránking de aldeas abandonadas. Y el número de casas vacías es especialmente significativo en otros concellos coruñeses, como As Somozas y Carballo. En Lugo, municipios como Friol o Muras tienen también muchas aldeas fantasma. El informe elaborado por la Escola de Arquitectura y por la Facultade de Informática da cuenta de otros datos que subrayan la dispersión poblacional de la comunidad gallega: casi el 50% de los núcleos de población de España se encuentran en Galicia y el 72% de ellos tienen menos de diez casas.
En esta autonomía hay ya muchos concellos que tienen más casas que habitantes y, desde el año 1970, el 70% de los municipios perdieron más de la mitad de su población. El envejecimiento poblacional y, sobre todo, la crisis de la actividad agroganadera explican el vertiginoso proceso de desertización del medio rural. El declive del sector lácteo está arrastrando a toda la cadena de valor en los pueblos. «Se as explotacións non gañan cartos os veterinarios non teñen traballo, as empresas de produtos agrícolas tampouco e reséntense todos os negocios da vila; os comerciantes, os bares... Non só está en crise o sector lácteo senón todo o campo galego», recuerda Roberto García, secretario xeral del sindicato Unións Agrarias.