Aparece muerto el tiburón que atemorizó a los surfistas en la playa coruñesa de Bastiagueiro
GALICIA
El marrajo, posiblemente enfermo, varó en el arenal de Santa Cristina
04 ene 2011 . Actualizado a las 09:48 h.La playa era la de Bastiagueiro, en el municipio coruñés de Oleiros, no se trataba del arenal de la isla Martha's Vineyard, en Massachusetts (Estados Unidos). El tiburón que nadaba en la orilla era de la especie marrajo común y no un tiburón blanco. Y quienes gritaban asustados y huían del agua al notar la presencia del escualo eran niños y surfistas que se encontraban en Bastiagueiro, no eran los actores y figurantes de la película Tiburón , de Steven Spielberg.
Esta trama es real. Ocurrió alrededor del mediodía del domingo. Y así contó el guión uno de los protagonistas, Alberto Reimunde Veira, profesor de surf de la escuela www.laviejaescuela.com.es: «Estábamos dando una clase cuando de repente oí a unos niños gritar». Alberto oteó el horizonte, miró hacia la orilla y vio «las aletas de un tiburón que emergían del agua. El animal se movía lentamente», contó Reimunde Veira.
El miedo hizo entonces acto de presencia: «Automáticamente les digo a todos mis alumnos que salgan del agua». Pero les recomendó «que saliesen con cuidado». «Teníamos que rodearlo. Se encontraba justo detrás de nosotros, en la orilla», subrayó.
Después de que los surfistas sorteasen al marrajo y alcanzasen la ribera, el mar quedó vacío. Estos deportistas y los que jugaban o caminaban en la playa observaban las evoluciones del marrajo. «Nadaba de forma desorientada. De hecho, casi encalla en la orilla, pero se alejó unos metros y desapareció», indicó Reimunde.
Y se volvió a meter en el agua. Llegó la primera ola y era buena. Se subió a ella y empezó a surfearla. «Y de repente apareció el tiburón a menos de una cuarta de mi tabla», contó. «Pude distinguir perfectamente sus ojos y su tamaño (medía 2,9 metros)... Casi le paso por encima». El marrajo se dio media vuelta y fue en ese momento cuando el surfista aprovechó para alcanzar la orilla y salir «corriendo por la arena escuchando al mismo tiempo los gritos de miedo de la gente que estaba en la playa», manifestó Alberto, que calificó su experiencia de increíble.
Pero a pesar del pánico que causó, el marrajo no iba a atacar. Primero porque es muy raro que lo haga, según José Romero, técnico de la Cemma (Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Marinos). Y además, «consideramos que el animal estaba enfermo. Que vino buscando aguas más tranquilas y menos profundas para morir», señaló Romero.
Y así fue. El escualo apareció muerto y varado a primera hora de ayer en la también coruñesa playa de Santa Cristina. Los operarios municipales de Oleiros recogieron el cadáver, que será incinerado.