La guía Repsol fue clave para un buen número de los 602 médicos de familia que ayer eligieron destino, porque se trataba de calcular distancias desde el punto de residencia al nuevo lugar de trabajo, una plaza fija en la red de centros de atención primaria y puntos de atención continuada (PAC) del Sergas.
Los nuevos médicos son los que aprobaron la oposición hace tres años. La práctica mayoría de ellos estaban ocupando algún puesto interino desde entonces o moviéndose por Galicia haciendo sustituciones. Otros tienen tras de sí una larga experiencia de interinidad. El Sergas no hizo pública la relación de destinos hasta hace una semana, y el mar de fondo que agitó las aguas del colectivo está en que no sacó interinidades ocupadas por médicos que suspendieron la oposición o que ni siquiera se presentaron porque, como apuntaba una joven doctora, «sabían que non ían sacar a provisión da praza, o que é moi inxusto, porque adoitan ser as mellores, pero a resposta do Sergas é que esa é a súa política de sempre, que nin obriga aos interinos a presentarse á oposición».
En cualquier caso y a pesar de los pesares, el proceso no se detiene y el salón de actos del Sergas se fue llenando, de nueve de la mañana a dos de la tarde, de sucesivas tandas, empezando por farmacéuticos, odontólogos y pediatras; un grupo de médicos de familia de promoción interna, que también fueron citados ayer, para dar paso por orden alfabético y por tramos de nota al grueso de los aspirantes que aprobaron las oposiciones.
Tiempo y kilómetros
Las posibilidades venían estudiadas de casa. Muchos conocían las expectativas de los que están arriba o abajo de su número en las listas. Otros, como Arturo, utilizan de baremo la guía Repsol para calcular tiempo y kilómetros a la hora de elegir «e considerando variables como ter ou non un hospital de referencia preto».
Una joven salió preguntando dónde quedaba Manzaneda, que está entre los destinos no deseados «porque queda lejos de cualquier ciudad, donde es más fácil conciliar intereses familiares y laborales, y sin estímulos hay desmotivación», asegura.
No tomarán posesión hasta después de Semana Santa, así que en el peor de los casos tienen unas semanas para organizarse y barajar opciones como pedir reducción de jornada.