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El vecino de Pontedeume que mató al menor alega que luchó a oscuras

f. varela, e. mouzo FERROL, A CORUÑA / LA VOZ

GALICIA

Los investigadores se decantan por el móvil del robo premeditado porque el menor llevaba guantes y en sus bolsillos estaban las llaves que los dueños de la casa dejaron en el interior de la puerta antes de irse a dormir.

12 jul 2011 . Actualizado a las 21:46 h.

José Agustín Fernández Carpente, el vecino de Pontedeume que, la madrugada del pasado domingo mató a un joven de 17 años que se había introducido en su casa, quedó ayer en libertad con cargos por decisión de la jueza de Betanzos que lleva el caso. Tendrá que presentarse diariamente en el cuartel de la Guardia Civil eumés. Ayer relató en el juzgado que tuvo que luchar a oscuras con el intruso que se coló en su casa.

Los investigadores trabajan con la hipótesis de que sobre las tres de la madrugada, la esposa de José Agustín, un conocido carpintero eumés, lo despertó diciéndole que oía ruidos en el piso inferior. Ambos duermen en habitaciones diferentes, porque él precisa por la noche auxilio de oxígeno con un equipo cerca de su cama. Él tenía una visión mala porque no se pudo las gafas, como ayer alegó la defensa. Ambos descendieron y en una habitación se encontraron al intruso, el joven ferrolano Fernando Sánchez Grandal. José Agustín se abalanzó sobre él, momento en que su esposa, María del Carmen Fuente Galán, le entregó un cuchillo de cocina. El forcejeo continuó y fue en ese momento cuando el hombre clavó el arma en el pecho al adolescente.

La herida fue mortal, porque el acero penetró por el pecho de la víctima, se introdujo entre las costillas y le alcanzó la arteria aorta. De tal manera que el joven, aunque salió por la ventana por la que había penetrado en la vivienda, edificio en el que se encuentra la antigua carpintería de la familia, pudo dar solo unos pasos en la calle hasta caer muerto. De hecho, existe un vecino que lo vio salir de la casa y, como se tambaleaba, llegó a pensar que era alguien que iba bebido. El reguero de sangre señala el itinerario, desde la cocina hasta el murete al otro lado de la calle.

Llevaba guantes

La Guardia Civil no tiene duda de estos aspectos. Aunque no hay tanta seguridad sobre los motivos que llevaron al chico a colarse en una vivienda particular a esas horas. Los agentes manejan la hipótesis de que tramaba un robo porque el cadáver apareció con guantes y con cortes y heridas en las manos, probablemente causados cuando el joven intentó evitar los golpes del cuchillo.

José Agustín compareció ayer ante la titular del Juzgado de Instrucción y Primera Instancia número 1 de Betanzos, que, según parece, instruirá el asunto como sumario de jurado por un presunto delito de homicidio. También declaró en calidad de testigo imputada su esposa, sin bien la jueza no adoptó medida alguna en su contra y, al término de su comparecencia, quedó libre. Ambos llegaron a su casa de vuelta a primeras horas de la tarde de ayer. La familia del fallecido niega que entrase a robar.

Guantes y llaves

Los investigadores se decantan por el móvil del robo premeditado, porque el cuerpo del menor apareció con guantes y en sus bolsillos estaba el juego de llaves de la casa que sus propietarios habían dejado colocadas por el interior de la puerta antes de irse a la cama.