Un grupo de enfermos del corazón iniciaron el Camino en Triacastela

Laura López SARRIA

LEMOS

LAURA LÓPEZ

Los peregrinos van acompañados por un equipo de apoyo por si surge alguna complicación Los médicos Sosa y Rubio, del Gregorio Marañón, creen que esta prueba ayudará en la rehabilitación

04 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Un grupo de 21 pacientes de la Unidad de Cardiología del hospital Gregorio Marañón de Madrid comenzaron ayer el Camino de Santiago desde Triacastela. La idea surgió de Valeriano Sosa y Rafael Rubio, especialistas de la unidad coronaria de este hospital. El objetivo de esta experiencia es que los pacientes pierdan el miedo a su enfermedad y que les ayude a rehabilitarse. El Camino de Santiago puede convertirse en un método para ayudar a la rehabilitación de enfermos cardiovasculares. Por este motivo, 21 pacientes que han sufrido recientemente un infarto de miocardio comenzaron ayer el peregrinaje desde Triacastela. Durante la primera jornada de caminata pasaron por Samos, en donde visitaron el monasterio. Por la tarde, la encargada de la Oficina de Turismo de Sarria, Cristina González-Zaera, les ofreció una visita guiada por la villa. Durante el recorrido, los participantes descubrieron la zona monumental y la calle de los anticuarios. También se les entregó documentación turística sobre Sarria. Los pacientes realizarán hoy la etapa de Portomarín a Palas de Rei y llegarán a Santiago el sábado. Los doctores Valeriano Sosa y Rafael Rubio son los artífices de esta iniciativa. Se trata de una experiencia pionera, ya que nunca antes se habían realizado pruebas de este tipo posteriores a un infarto. «La rehabilitación termina tras dos meses de gimnasia», explica Rubio. Los pacientes deben superar una serie de controles médicos antes, durante y al acabar el Camino. Además, en los meses previos a este recorrido, han debido someterse a unas sesiones de marcha y haber superado pruebas de esfuerzo. En el trayecto, los pacientes van acompañados por dos coches de apoyo y un completo equipo médico, entre los que se cuentan el doctor Rubio, y el doctor Sosa, que se incorporará el viernes. La expedición cuenta con un diverso material de curas, medicamentos especializados, laringoscopio, tubo orotraqueal, bala de oxígeno, gafas nasales, desfibrilador y sistema de reanimación cardiovascular avanzado, entre otros medios. También disponen de un autobús al inicio y al final de cada etapa, los participantes pueden asistir a charlas informativas para entender mejor su enfermedad. El principal objetivo que se persigue con esta iniciativa es que los pacientespierdan el miedo a la enfermedad y puedan llevar una vida normal. También intentan fomentar hábitos de vida más saludables. El médico Rafael Rubio considera que el Camino de Santiago es el marco ideal para realizar este proyecto, «por el paisaje, la atmósfera limpia, el arte, la historia y la parte mítica. Además, el Camino se presta a planificar etapas, lo que constituye un estímulo», añade. Ernesto Sánchez, uno de los organizadores de esta experiencia, señala que los participantes están muy ilusionados «y se sienten seguros, entre otras cosas, porque el doctor que los salvó está con ellos», dice. Esta experiencia se pretende repetir todos los años, extendiendo las posibilidades de participar a pacientes de todos los puntos de Europa. Con esta iniciativa se podrán ampliar las investigaciones para mejorar la calidad de vida de los enfermos cardiovasculares.