La ría de Foz y, después la dársena, fue el escenario que escogió ayer un tiburón peregrino para nadar a sus anchas durante toda la tarde.
Alertada por la presencia del animal a orillas de la ría una mujer realizó una llamada a los miembros de Protección Civil sobre las cinco de la tarde, aunque otras fuentes declaran haberlo avistado horas antes. Cuando el dispositivo de Protección Civil llegó al lugar del suceso, unas sesenta personas observaban sorprendidas al animal que llevaba toda la tarde nadando, algo desorientado.
«Nunca habíamos visto un tiburón por aquí», comentaban ayer los miembros de Protección Civil desde el lugar de los hechos, aunque descartaban que el suceso tuviese mayor importancia, ya que esta especie de tiburón es totalmente inofensiva porque sólo se alimenta de plancton. El tiburón, más que asustar, asombró al grupo de personas que se congregó en el paseo marítimo para verlo de cerca, mientras en su itinerario cruzaba de lado a lado la ría hasta llegar al puerto.
El tiburón peregrino aparecido ayer en Foz medía unos tres metros, aunque la especie puede llegar a superar los quince metros. A pesar de que no es habitual encontrar tiburones fuera de aguas tropicales, esta especie en concreto es propia de aguas cálidas y templadas, por lo que no es de extrañar su presencia en el mar Cantábrico.
Pasadas las ocho de la tarde, el tiburón permanecía en el puerto, aún desorientado, incluso con intención de pasar la noche allí.