El sucesor de Castro anuncia que consultará las decisiones de «trascendencia» con su hermano y anuncia que eliminará «las prohibiciones más sencillas».
24 feb 2008 . Actualizado a las 23:56 h.El general Raúl Castro, de 76 años, ha sido nombrado presidente de Cuba para suceder en ese cargo a su hermano Fidel, de 81, que estuvo 49 años y 55 días en el poder. Raúl Castro encabezaba la lista única de candidatos presentada a la Asamblea Nacional del Poder Popular para designar para los próximos cinco años al nuevo presidente del Consejo de Estado, máxima autoridad de la isla.
El nuevo presidente de Cuba ha declarado que asume el cargo consciente de que «Fidel es Fidel» y que sólo el Partido Comunista de Cuba puede ser digno heredero del líder cubano. La primera decisión de Raúl como presidente ha sido pedir al Parlamento de Cuba que apruebe su petición de consultar las decisiones de «trascendencia» con su hermano Fidel, algo que la cámara aprobó. Raúl Castro también ha anunciado que la próxima semana comenzará a «eliminar las más sencillas prohibiciones», como parte de las primeras medidas de reforma económica, y que se producirá una reducción de los organismos del Estado para «hacer más eficiente la gestión» del Gobierno. «Hoy se requiere una estructura más compacta y funcional, con menor número de organismos de la Administración Central del Estado y una mejor distribución de las funciones que cumple», indicó Raúl Castro en su discurso de asunción ante la Asamblea Nacional. Además, anunció que «en las próximas semanas» se emprenderán «las más sencillas, muchas de ellas con el objetivo de evitar el surgimiento de nuevas desigualdades, en un momento de escasez generalizada».
José Ramón Machado Ventura, médico de 77 años, es el nuevo primer vicepresidente. Con él, serán vicepresidentes Carlos Lage, Juan Almeida, Esteban Lazo, Abelardo Colomé Ibarra y Julio Casas Regueiro, todos ya dirigentes conocidos del régimen, y el secretario será José Miyar Barruecos.
El parlamento cubano comenzó a las 10.00 locales (15.00 GMT) en el Palacio de Convenciones la sesión para nombrar al sucesor de Fidel Castro, que dejó la presidencia y la comandancia de las Fuerzas Armadas por razones de salud. Es la primera transición en el liderazgo cubano desde que los hermanos Castro derrocaron al dictador Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959.
De Raúl Castro muchos en Cuba esperan reformas económicas que alivien la escasez de alimentos, vivienda, transporte y otros artículos y servicios esenciales. Es el único general del ejército que tiene Cuba y proclamó en sus 19 meses de interinato la necesidad de hacer reformas estructurales, aunque sin abandonar el socialismo, y ha criticado el «exceso de prohibiciones» que hay en la isla.
Hijo del inmigrante gallego Ángel Castro y segundo de Fidel en todos los frentes políticos, militares e institucionales, Raúl era hasta ahora primer vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros, segundo secretario del Partido Comunista y ministro de las Fuerzas Armadas.
Fidel Castro anunció el martes pasado que no quería ser reelegido presidente, ni comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, pero no ha revelado qué hará como primer secretario del Partido Comunista, el único legal en la isla. Dirigentes de la disidencia interna cubana explicaron a Efe que por ello tienen fudas y reservas sobre si efectivamente deja el poder.
Asisten a la sesión de la Asamblea 597 de los 614 diputados elegidos el pasado 20 de enero, casi todos militantes o simpatizantes del Partido Comunista.
Los diputados José Miguel Miyar Barruecos y Carlos Valenciaga fueron designados para recoger «en sobre sellado» el voto del presidente saliente y llevarlo a la Asamblea, a la que no asiste por razones de salud.
Fueron escogidos para que «visitaran al compañero Fidel, para validar su certificado de elección como diputado, tomar su juramento y trasladar la boletas correspondientes para que ejerza su derecho al voto», explicó la presidenta de la Comisión Electoral, María Esther Reus.
Cuando Reus, también ministra de Justicia, abrió la sesión y verificó la asistencia, citó en primer lugar a Fidel Castro y entonces toda la Asamblea se puso en pie y le tributó una ovación. El líder cubano había manifestado su deseo de que hubiera un «voto unido» (que todos los parlamentarios votasen por todos los candidatos incluidos en la lista). El segundo en la lista de asistencia que leyó Reus fue Raúl Castro, que llegó al Palacio de Convenciones con traje de calle oscuro y corbata.
El 20 de enero pasado, tras los comicios generales, Raúl Castro aseguró que esta legislatura sería de decisiones importantes. La actividad en las calles de La Habana en este día soleado y caluroso es la misma de cualquier domingo, salvo en torno al Palacio de Convenciones, observaron corresponsales de Efe.