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La experiencia frente a la novedad

Macarena Vidal

INTERNACIONAL

El contraste entre los candidatos a la vicepresidencia de EE.?UU. no puede ser más marcado. Biden es un «zorro viejo» y Sarah Palin se presenta como una cara nueva

31 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Una mujer joven pero con una carrera meteórica y un hombre veterano que lo ha sido casi todo en la política serán quienes protagonicen la batalla por la vicepresidencia en las elecciones de Estados Unidos.

El republicano John McCain sorprendió a todos cuando se conoció que su selección para el puesto de número dos era la gobernadora de Alaska, Sarah Palin. De 44 años de edad, Palin lleva en su puesto apenas dos años, pero su progresión ha sido meteórica. Con anterioridad fue alcaldesa de Wasilla -una población de 6.500 habitantes- y ahora puede convertirse en la segunda al mando de su país.

El contraste con su rival demócrata no puede ser más marcado. El senador Joe Biden -la elección de Barack Obama para la vicepresidencia- tiene 65 años y es un zorro viejo de la política. Acumula 35 años de experiencia en el Senado, donde es presidente del influyente Comité de Relaciones Exteriores, y se ha presentado dos veces a la carrera por la presidencia.

Biden es experto en política exterior, y presume de tratar de tú a primeros ministros y jefes de Estado de todo el mundo. Su oponente, en cambio, apenas ha salido de Alaska desde que llegó allí siendo apenas un bebé.

A priori, la experiencia de Biden le da una gran ventaja sobre su rival, en especial en el acto clave para ambos en la campaña, el debate de los candidatos a la vicepresidencia que se celebrará el 2 de octubre en la Universidad Washington de San Luis (Misuri).

Arma o flaqueza

Biden es un candidato versado en mil debates, al que le gusta hablar y dejar claro todo su conocimiento. Esta, precisamente, puede ser su flaqueza, y el arma de Palin. La gobernadora se presenta como una cara nueva y un instrumento de cambio, precisamente las cosas de las que Biden no puede presumir.

En su discurso de presentación el viernes junto a McCain, Palin -que entre sus actividades cuenta la caza de alces- se describió como una candidata con los pies en el suelo, más interesada por la sustancia de los asuntos que por las palabras bonitas. Ese contraste puede resultar atractivo para el estadounidense medio, que puede sentirse más cercano a una mujer que tiene un hijo en el Ejército y es miembro de la Asociación Nacional del Rifle que a un senador que, aunque de raíces trabajadoras, habla con palabras complicadas y lleva media vida en los pasillos del poder en Washington.

El hecho de que Palin sea mujer también puede jugar a su favor en un debate. Es posible que Biden, que ha hecho de la mordacidad uno de sus puntos fuertes, tenga que morderse la lengua para no ser acusado de agresividad contra una fémina. Eso, pese a que Palin no es ninguna mosquita muerta y se ganó en su juventud el apodo de Sara h Barracuda por su espíritu combativo.

Palin se presenta como una candidata anticorrupción. Durante dos años fue miembro de la Comisión para la Conservación de la Energía y el Gas en Alaska y arremetió contra las grandes petroleras y la corrupción que percibió entre sus propios compañeros republicanos. Esta lucha la ha hecho enormemente popular en su estado.

Falta de preparación

Pero su candidatura no está exenta de riesgos. Carece de experiencia en política nacional y ello la hace susceptible de ser criticada por su posible falta de preparación, similares a las que los propios republicanos han dirigido contra Barack Obama.

Y está claro que sus posiciones en lo social la sitúan claramente en la derecha republicana. Es una antiabortista militante, algo que puede desagradar a muchas mujeres independientes, precisamente uno de los grupos de votantes a los que McCain busca cortejar.

Los dos candidatos tienen dos meses por delante para intentar convencer a los electores. En noviembre serán los votantes quienes decidan si prefieren la veteranía de McCain y la novedad de Palin o la frescura de Obama y la experiencia de Biden. En cualquier caso, este año lo que está claro es que la batalla por la Casa Blanca confronta a la experiencia contra la novedad.