El candidato a la presidencia defiende su elección, pero en su equipo se detecta cierto nerviosismo
03 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Tras el paso del huracán Gustav , que retrasó y deslució el comienzo de la Convención Nacional Republicana, otra tormenta amenaza con aguar la nominación de John McCain como candidato oficial a la Casa Blanca. La reciente elección de la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como su compañera de fórmula a la vicepresidencia no le está dando más que dolores de cabeza.
La luna de miel ha durado apenas dos días. Lo que han tardado en conocerse varias informaciones que han puesto contra las cuerdas a McCain y Palin, cuestionando si ella es la candidata ideal a la vicepresidencia. La última, que corrió como la pólvora nada más conocerse el lunes, fue la noticia de que su hija Bristol, soltera y con 17 años, está embarazada de cinco meses. Los rumores que circulaban por Internet sobre que el bebé de cuatro meses con síndrome de Down que sostenía en sus brazos cuando Palin se presentó públicamente por primera vez era su hijo y no su hermano, precipitó el anuncio.
A pesar de que todo el mundo está de acuerdo en que es una cuestión privada, la noticia se ha convertido en el centro del debate público. Por un lado, las bases más conservadoras del Partido Republicano, la derecha religiosa, ha saludado la buena nueva y reaccionado con satisfacción al hecho de que Bristol vaya a casarse con su novio y hayan decidido tener al bebé.
Desde el frente liberal se cuestiona la capacidad de Palin para, si llegase el día, sustituir a McCain en el Despacho Oval. Recuerdan que Palin -ultraconservadora y antiabortista- se mostró en el 2006 a favor de financiar campañas públicas sobre la abstinencia como mejor forma de evitar los embarazos. Si no es capaz de que el ejemplo cunda en su casa, qué pasará con el resto del país, parecen insinuar algunos.
McCain está «orgulloso»
Según la campaña de McCain, este supo la noticia antes de elegir a Palin, pero no creyó que le incapacitara para llegar a la vicepresidencia. No obstante, se detecta cierto nerviosismo en su equipo. Preguntado uno de sus asesores cómo creía que los estadounidenses iban a tomarse este asunto, respondió: «No lo sé, no soy psicólogo». McCain, dijo ayer estar «muy orgulloso» de Palin, en su primera defensa clara de la gobernadora de Alaska.
Por su parte, Barack Obama pidió a los medios que dejen a las familias de los candidatos en paz. «Mi madre me tuvo a mí cuando tenía 18 años. La forma en la que cada familia enfrenta esos temas es personal», advirtió. «Quiero ser todo lo claro que sea posible: la familia de los candidatos no es coto de caza, y especialmente los hijos», añadió.
Otras tres manchas en el currículo de Palin añadieron más leña al fuego. Una, que su marido fue multado en su juventud por conducir bajo los efectos del alcohol, algo que en este país se toma bastante en serio. Dos, y este asunto es más grave, son las acusaciones de abuso de poder que hay contra la joven gobernadora de Alaska de 44 años. Según una investigación abierta en su estado, Palin es acusada de haber despedido al jefe de seguridad pública porque se negó a despedir a su ex cuñado, que era policía estatal. Los resultados podrían conocerse unos días antes del día de las elecciones, el próximo 4 de noviembre.
Y tres, que varios medios reportaron que Palin fue miembro del partido independentista de Alaska, que reclama la secesión de un estado de EE.?UU., en los años noventa.