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El furtivismo repunta en Cabo con grupos que arrasan playas a diario

BARBANZA

Matalobos

Un automóvil de la cofradía fue apedreado con un guardapesca en su interior

27 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La situación que se vive en las concesiones marisqueras de Cabo de Cruz, en lo referido al furtivismo, ha entrado en un bucle de ida y vuelta que implica épocas de calma tensa y otras de guerra abierta a pie de playa. Este es el escenario que se vive en esta parte del litoral barbanzano desde hace un mes. El caso más sangrante trascendió ayer con el decomiso de 350 kilos de cría de almeja del que se acusa a dos hermanos de la parroquia con un largo historial en lo referido al marisqueo ilegal. 

El problema, según explican en la cofradía crucense, es que los grupos organizados que esquilman los bancos día y noche son cada vez más sofisticados y violentos. Otro ejemplo de su agresividad se vivió recientemente cuando dos lunas de un choque del pósito fueron apedreadas de madrugada con un guardapesca dentro del turismo.

Gran esfuerzo

Lo que no se puede negar es el esfuerzo que está haciendo la cofradía, tanto por la presencia de vigilantes pagados con fondos propios como por la labor que realizan asociados de la entidad, por turnos, para hacer frente a estos individuos, que casi siempre son los mismos. De hecho, este es uno de los motivos que genera mayor indignación en el seno de la cofradía. Y es que a pesar de haberse reformado el Código Penal, tipificando como delito esta práctica, la presencia de mariscadores ilegales no decrece. Y eso que la nueva ley entró vigor hace ya unos diez meses.

A los medios del pósito para vigilar la costa hay que sumar los agentes de la Guardia Civil del puesto de Boiro que se dedican, en la medida de sus posibilidades, a combatir este problema histórico. A mayores, hay que citar a los efectivos del Servizo de Gardacostas de Galicia, que desde su base de Ribeira se encargan de controlar el litoral de Arousa norte. También hay que mencionar a la Policía Autonómica, que recorre las playas en operativos regulares. El problema es que este cuerpo de seguridad, adscrito a la Xunta, está teniendo menos presencia, en los últimos meses, en la comarca debido a otras investigaciones que están en marcha en el norte de la provincia.

Otro problema que genera el furtivismo, y que se ha visibilizado con la última partida requisada de 350 kilos de almeja pequeña, es el destino que tiene parte del bivalvo. Y es que, por ejemplo, ese marisco concreto no puede comercializarse en mercados o locales hosteleros, por lo que las únicas opciones que se barajan como destino son parques de cultivo o depuradoras, algo que ya se está investigando.