
Los ladrones buscan las recaudaciones en cajas y tragaperras
05 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Oficialmente no se está produciendo una «oleada» de robos en O Burgo, pero lo cierto es que desde hace unos meses los hosteleros de esta localidad no aguantan más. Algunos establecimientos han tenido que echar el cierre porque, según sus responsables, la situación se ha hecho insoportable. El último hurto con violencia se produjo la noche del domingo al lunes en la cafetería Central, en pleno centro urbano de O Burgo. Su responsable, María Jesús Arcay, confirma que desde que abrió el pasado 22 de octubre ya ha sufrido cuatro robos. Y se acuerda perfectamente de las fechas: el primero fue en Nochebuena («entraron por un ventanuco», explica); el segundo se produjo a mediados de febrero; el tercero, en San Juan («también se llevaron botellas de bebidas alcohólicas») y, el último, en la noche del pasado domingo. «No, no tengo alarma. ¿Para qué? Entran a robar igualmente», explica con desesperación. Ayer por la mañana todavía no le había dado tiempo a cambiar la cerradura que los ladrones forzaron para llevarse la recaudación de la máquina tragaperras y lo poco que había en la caja registradora. «Las otras veces no rebuscaron tanto. En esta ocasión no rompieron nada, pero creo que no me compensa tener la máquina tragaperras. Estoy pensando en retirarla», explica.
Los ladrones también hicieron de las suyas en dos mesones de la zona, otra cafetería y un bar. Y siempre utilizando la misma fórmula: forzar cerraduras o ventanas, buscar el dinero de la recaudación y salir lo antes posible.
Los locales situados en la avenida Juan Carlos I y sus calles adyacentes también han sido esquilmados por los ladrones. En el Zero Bar entraron cuatro veces en el último mes y, desde enero, otras tres veces. Eso obligó a la responsable a echar el cierre porque eran más los daños y los gastos que las ganancias. También en La Oficina los ladrones se colaron dos veces en los últimos tres meses, y las cámaras de la tienda de fotografía GZM Photo captaron con todo detalle cómo unos desconocidos consiguieron forzar la verja, después otra cerradura y llevarse una televisión que había en el escaparate. «Saltó la alarma y no les dio tiempo a más. La Guardia Civil llegó en ocho minutos y supongo que eso les obligó a irse antes de lo previsto», explica el responsable de la tienda, Guillermo Zulueta. «Tienen machacada esta zona. A mí lo que me salvó es que vinieron rápido los de la Guardia Civil», añade.
Laura Carregal, de la pastelería artística Arte Doce, confirma que su tienda y otra de bicicletas que está a la vuelta de la esquina son de las pocas que se salvan de esta oleada de robos. «Por suerte no nos han entrado; quizás porque no les interesa la maquinaria que tenemos aquí, ya que no es fácil de colocar», explica.
Desde el Concello de Culleredo indicaron que O Burgo no es la única zona exprimida por los rateros. «Toda el área metropolitana está padeciendo robos». Y piden la colaboración ciudadana para que alerten a las fuerzas del orden a la mínima sospecha.