El ministerio da un paso más en el trámite de la conexión entre la autopista AP-9 y la tercera ronda, que según sus estimaciones entrará en funcionamiento en el 2020
01 ago 2016 . Actualizado a las 07:55 h.El Vial 18 es un proyecto del Ministerio de Fomento para conectar la AP-9 a su paso por Vilaboa, en Culleredo, con la tercera ronda a la altura de la rotonda de la Zapateira. Su longitud prevista es de 1,56 kilómetros y su presupuesto estimado asciende a 18,9 millones de euros, que financiará la concesionaria de la AP-9, Audasa, a cambio de un incremento en los peajes. La infraestructura Tendrá características de vía de alta capacidad, con una sección de dos carriles de 3,5 metros de ancho por sentido separados con una mediana dotada de barrera.
El objetivo del proyecto es que parte del tráfico de la autopista que desemboca en Alfonso Molina, el siempre sobrecargado acceso a la ciudad, pase a la tercera ronda, aligerando la circulación en la avenida de San Cristóbal o las rondas de Outeiro y Nelle.
La infraestructura lleva en la agenda del ministerio desde antes de esta década, pero no fue hasta el 2012 cuando Fomento se comprometió a darle impulso.
Los presupuestos de aquel año incluían inversiones por valor de dos y cinco millones de euros en el Vial 18 durante los años 2014 y 2015. Con la tercera ronda, la carretera a Langosteira o la ampliación de Alvedro en marcha, entre otras obras, esos compromisos nunca se materializaron.
Pero sí se han producido avances en los trámites del proyecto. En marzo del año pasado, Fomento empezó a redactar el informe de impacto ambiental de la vía, en la que se impuso su variante preferida del trazado, la del norte. El trámite no estuvo exento de polémica, los vecinos afectados por el trazado denunciaron problemas para hacer alegaciones.
Pero el documento, obligatorio antes de iniciar los trabajos, está terminado y el pasado mes de mayo fue remitido al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente para que emita la declaración necesaria.
Fuentes oficiales de Fomento señalaron que el proyecto de trazado todavía deberá pasar por un período de información pública con la finalidad de preparar las expropiaciones necesarias y asegurar que cumple todos los requisitos de la ley de carreteras.
Finalizadas esas gestiones, Fomento podrá redactar el proyecto constructivo, que deberá pasar otra serie de trámites antes de ser aprobado y de que se puedan iniciar las expropiaciones y, por fin, licitar y ejecutar las obras.
¿Cuándo se pondrán en marcha los trabajos? La previsión de Fomento es que la vía entre en funcionamiento en el año 2020, claro que esas estimaciones se respetan en contadas ocasiones. Si se cumpliesen, hoy el Vial estaría ejecutado casi en un 50 %, tras la citada inversión de siete millones durante los años 2014 y 2015.
La tercera pata de la comunicación con la comarca con la ampliación del Pasaje y Lavedra
El Vial 18 es la tercera pieza del esquema que maneja el Ministerio de Fomento para mejorar las comunicaciones de A Coruña y su área metropolitana. Las otras dos son las ampliaciones de Alfonso Molina y el puente del Pasaje, que también tienen por delante una larga serie de trámites previos al inicio de las obras.
Los tres proyectos están ligados entre sí, y con la última gran infraestructura de A Coruña: la tercera ronda, cuya finalización ha abierto la puerta a las tres grandes obras pendientes al facilitar un nuevo acceso al centro.
Sin la tercera ronda no sería posible ampliar Alfonso Molina, el proyecto de los tres restantes que está más avanzado. De la misma manera, durante el anterior mandato se planteó que el Vial 18 debería estar listo antes de que empezase la ampliación del Pasaje, para dar una alternativa a los vecinos de Oleiros.
Pero si se cumplen las previsiones de Fomento, los trabajos en el puente comenzarán a finales del 2016, cuando está previsto un desembolso de 780.000 euros, mientras que para el Vial 18 no se han hecho estimaciones de gasto y su entrada en funcionamiento se sitúa después, en el 2020.
El ministerio no ha explicado por el momento cómo hará encajar ese puzle de grandes obras, que tienen el objetivo de adaptar los accesos de la ciudad al aumento de población previsto en el área metropolitana que, de acuerdo a las estimaciones de Fomento y de no plantearse alternativas, se traducirá en un incremento sostenido del tráfico durante las próximas décadas.