Las calles del barrio barcelonés de Sants se convirtieron esta semana en un campo de batalla, donde durante cuatro noches consecutivas ardieron contenedores, una unidad móvil de TV3, se lanzaron cócteles molotov y fueron detenidas más de 60 personas. Estas son las claves de los disturbios en defensa de Can Vies.
El origen del conflicto
Can Vies es un icono del tejido asociativo. Era casi la última gran casa okupada que quedaba en Barcelona. Durante 17 años acogió asociaciones culturales y un medio de comunicación local. TMB, empresa pública de transportes de Barcelona y dueña del inmueble, acudió a los tribunales para reclamar el desalojo. Lo consiguió. En el futuro albergará una zona verde.
¿Por qué estalla la violencia?
Jordi Mir, profesor de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra y director del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales, apunta el desalojo y razones socioeconómicas. A su juicio, los Mossos «no gestionaron de manera adecuada la operación».
¿Quiénes son los violentos?
La Policía habla de estructuras organizadas, grupos violentos que intentan sembrar el caos. Unos 2.000 activistas heterogéneos, procedentes del neoanarquismo radical, antiglobalización, de la izquierda radical, okupas, antifascistas, independentistas o simplemente gamberros. Barcelona lleva años actuando como foco de atracción de grupos antisistema, se habla de un turismo anarquista y recreativo, por su movimiento okupa, las fiestas ilegales y su halo libertario. Los más violentos responden al movimiento black bloc, que ha emprendido una batalla contra el sistema.
¿La plataforma de Can Vies es violenta?
Mir asegura que hay un sector, muy minoritario, que cree en la violencia. Pero también asegura que en la manifestación del lunes había 4.000 personas y solo 30 actuaron de manera violenta. La platatorma trató de desvincularse de los radicales, aunque evitó condenar la violencia y acusó a los Mossos y al ayuntamiento de incitar a la algarada.
¿Cómo es el barrio de Sants y la historia del polémico edificio?
Sants fue villa independiente de Barcelona hasta 1897, cuando se agregó a la capital. Entonces era un pueblo con 19.105 habitantes y marcado carácter industrial, en especial del textil. Can Vies fue construido en 1879 como consecuencia del inicio de las obras en la segunda línea de metro de Barcelona. Fue almacén y luego sede los trabajadores del metro. Durante la Guerra Civil perteneció a la CNT. En la época franquista, el edificio pasó al Sindicato Vertical. Ya en democracia volvió a ser un edificio de los trabajadores, teniendo allí sede la CNT.