
El gobierno local decidió paralizar el «Aula do Mar» por su alto coste
20 ene 2013 . Actualizado a las 07:01 h.El Aula do Mar de Cariño, el pesquero Artal reconvertido en barco turístico, lleva unos 19 meses fondeado en la dársena del puerto. El gobierno de la nacionalista Purificación Seixido decidió paralizar su actividad por el elevado coste que, asegura, acarreaba a las arcas municipales, «insostible» en tiempos de crisis y recortes, con un plan de ajuste «que hai que cumprir». «A nós gustaríanos moito que funcionara porque é un proxecto moi bonito, a cuestión é como sostelo economicamente», esgrime la mandataria local.
El socialista José Luis Armada, portavoz de la oposición socialista, fue el impulsor de la recuperación del cerquero, «para que quedara un testemuño do que foi esta flota, nun momento de febre desguazadora». Los propietarios del Artal cedieron el pesquero al Concello, «en condicións óptimas de navegabilidade», asegura Armada. El proyecto se demoró por los trámites administrativos «e unha pequena inversión para acondicionalo». Hasta 2007, cuando inició las travesías turísticas, rutas hasta la Garita de Herbeira y a través de la ría de Ortigueira.
Marinero, patrón y monitor
El Ayuntamiento destinó al buque a un obrero municipal de servicios múltiples, contrató a un patrón y a un monitor. «Funcionaba todo o ano, tamén en inverno, moi enfocado ao tema da ornitoloxía, a xeoloxía, nunha zona na que están os cantís máis altos de Europa, onde se cruzan os mares...», detalla Armada. El nuevo gobierno municipal, que tomó posesión a mediados de 2011, decidió paralizar las salidas del Artal. «Segundo un informe do interventor, no exercizo de 2010 tivo 88.000 euros de gasto e 17.000 de ingresos. Non podiamos continuar», justifica la regidora. «Intentamos conveniar a explotación do barco con outros concellos cercanos, pero viron os gastos e os ingresos e dixeron que non», añade. Seixido llegó a ofrecerle la gestión del Aula do Mar a la Asociación para o Desenvolvemento do Turismo de Calidade de Ortegal, que declinó la propuesta por carecer de recursos, aunque la alcaldesa aún confía en que puedan alcanzar un acuerdo.
«Cando chegaron (el ejecutivo del BNG), o barco estaba listo para ese verán, con sete toneladas de gasóleo, a patente dada e unha subvención por seis meses para o patrón», insiste Armada, muy crítico con la gestión nacionalista en este asunto. «Había lista de espera (realizaba tres viajes diarios de un máximo de 20 personas), enchíanse os locais de hostalería local, axudaba a desestacionalizar o turismo, non hai que buscarlle a rendabilidade económica, senón de carácter social», reivindica. Ahora el Artal no sale del muelle.