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El descuartizador de Majadahonda tiene sus raíces familiares en Lugo

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Sergio Barrenechea | EFE

Bruno Fernández nació en la capital lucense, donde residen su madre y una hermana. El abuelo materno vive en una aldea de Samos

22 abr 2015 . Actualizado a las 22:13 h.

Bruno Fernández, el hombre de 32 años detenido como supuesto autor del asesinato y posterior descuartizamiento del cadáver de la argentina Adriana Giogiosa, en una casa de la localidad madrileña de Majadahonda, tiene raíces familiares en la provincia de Lugo. Nació en la capital lucense, aunque hace muchos años que no mantiene ningún tipo de relación con Galicia después de trasladarse, desde muy pequeño, a Madrid con su padre, de origen salmantino.

La madre del detenido se llama Yolanda y reside en la capital lucense con una hermana. Desde que fue conocedora de la detención de su hijo mayor intentó trasladarse a Madrid, pero todavía no pudo hacerlo al carecer de recursos económicos para costearse el viaje.

La familia de Bruno Fernández procede de una aldea del municipio lucense de Samos, en la que todavía reside el abuelo materno, aunque hace bastantes años que no mantiene relación ni con su hija mayor ni con su nieto. Los padres de Bruno regentaron hace varias décadas un negocio de hostelería en Sarria. Posteriormente la madre se trasladó a Lugo con sus dos hijos, donde reside actualmente. En el año 1995, la madre acudió al programa ¿Quién sabe dónde?, que dirigía Paco Lobatón, después de una larga temporada sin tener noticias de Bruno. Luego se supo que estaba con el padre, con el que vivió los últimos años.

Los investigadores de la Policía Judicial de la Guardia Civil ya creen tener una idea muy aproximada de lo que ocurrió y de cómo murió Adriana Giogiosa, de 55 años, en la conocida como casa de los horrores de Majadahonda, informa Melchor Sáiz-Pardo, de Colpisa. La principal hipótesis de trabajo de los agentes es que Bruno Fernández, que era su casero, la mató en la vivienda de la calle Sacedilla probablemente el 1 de abril, y luego se dedicó durante días a descuartizarla en la bañera del inmueble. Se sospecha que trató de desmenuzar, aunque sin demasiado éxito, sus restos en la pequeña trituradora casera que guardaba en el garaje de la casa.

Según mandos de la investigación, las pruebas recabadas en el larguísimo registro practicado en la casa el lunes, en presencia del propio Fernández, avalan esa tesis de trabajo. Los expertos en criminalística, con ayuda de perros especializados en la búsqueda de restos orgánicos y con luces forenses, han logrado recabar numerosas muestras de sangre humana en la bañera, así como cabellos y fibras, especialmente en los desagües y en las cañerías del inmueble. Y todo ello, explicaron responsables del operativo, a pesar de que toda la casa fue «limpiada a fondo», de forma que incluso la mitad del inmueble fue pintada de nuevo, y «las cañerías fueron literalmente inundadas con una sustancia clorada», probablemente lejía, para disolver los restos.

Lejía para borrar pistas

Esa fuerte mezcla de lejía con las muestras de sangre recogidas hará imposible extraer ADN, aunque los técnicos sí que han podido determinar que la sangre es de origen humano. En el garaje donde se encontró la trituradora, los agentes ya hallaron, en el primer registro, restos de sangre en las paredes, que también habían sido lavadas de forma minuciosa. Todas las muestras son también de origen humano, según han podido determinar los analistas de la Guardia Civil. Ahora, los técnicos se afanan en conseguir restos de mayor tamaño de la trituradora para extraer ADN y poderlo cotejar con el del hermano de la víctima, que recientemente había viajado a Madrid para denunciar la desaparición de Adriana Giogiosa.

La Guardia Civil ha localizado con vida a alguno de los anteriores inquilinos de la casa de los horrores de Majadahonda, pero no a todos. Y los agentes continúan buscando más restos de la mujer argentina en el vertedero de la localidad de Pinto, donde se llevan los residuos domésticos de Majadahonda. Los guardias civiles también investigan el historial clínico de Bruno Fernández, quien estuvo al menos dos veces ingresado en la unidad psiquiátrica del Hospital de Móstoles y que, al parecer, sufría continuos brotes esquizofrénicos.

Analizan pieza a pieza la trituradora en busca de más restos humanos

Los investigadores de la Policía Judicial de la Guardia Civil están analizando pieza a pieza la trituradora que fue encontrada en la casa de Majadahonda. Los agentes buscan más restos humanos, después de los que fueron hallados en el aparato durante el primer registro efectuado en la casa.

Así lo indicaron a Efe fuentes de la investigación, que han explicado que está confirmado que los restos que contenía la trituradora en su interior son humanos y que ahora se ha desmontado el aparato para comprobar si hay alguno más.

Esos restos encontrados en la vivienda, y la sangre que fue encontrada el martes en la bañera durante el registro del chalé adosado, ubicado en el número 6 de la calle Sacedilla de Majadahonda, se cotejarán con muestras del ADN de familiares de la mujer argentina.

A pesar de los restos hallados en los registros realizados dentro de la vivienda madrileña y de los interrogatorios de los investigadores de la Guardia Civil, el detenido no ha dado, de momento, ninguna pista sobre el paradero de la mujer desaparecida. Según fuentes conocedoras de la investigación, Bruno Fernández se ha mostrado frío. Anteayer martes, el detenido permaneció prácticamente todo el día, entre las diez y media de la mañana y las once de la noche presente en la casa mientras los agentes especializados en criminalística inspeccionaban todos los rincones en busca de pistas.

La Guardia Civil ya contaba desde hace unos días con el listado de los últimos inquilinos de la casa, propiedad de la tía de Bruno Fernández. Con ese listado, los investigadores han practicado las gestiones oportunas para ir localizando a esas personas. Lo que no ha trascendido hasta el momento es si la tía de Bruno, quien al parecer podría estar en una residencia, ha sido también encontrada.

El arrestado no reconoce los hechos que se le imputan

Desde el pasado 7 de abril, cuando Bruno Fernández fue detenido como el principal sospechoso de haber podido participar en la desaparición y en el posterior homicidio de la mujer argentina que vivía alquilada en la casa de Majadahonda, el arrestado no ha reconocido ser el culpable ni ha ayudado en nada a los investigadores. En su domicilio de Móstoles los investigadores encontraron el teléfono móvil de la mujer desaparecida, y en las inmediaciones el coche, por lo que los investigadores sostienen que él fue quien mató a la mujer y después se deshizo de ella para lo cual la descuartizó y metió los restos en bolsas de plástico que después arrojó a la basura.

Inspección minuciosa

Por eso desde hace días continúa la inspección minuciosa tanto el vertedero de Majadahonda como del de Pinto. La Guardia Civil ha comprobado que el detenido es un hombre con problemas psiquiátricos que ha estado ingresado en alguna ocasión por este motivo, pero que según las fuentes nunca ha estado en busca y captura para ser internado, ya que si los médicos consideran necesario ese internamiento no compete a las fuerzas y cuerpos de seguridad llevarlo a cabo.

Lo que sí ha trascendido es que el detenido no cuenta con antecedentes policiales, aunque la Guardia Civil sabe que hace tiempo la policía tuvo que acudir a su domicilio de Móstoles porque, según relataron algunos allegados, Bruno Fernández no se había tomado la medicación y se encontraba muy alterado. Pero en aquella ocasión los agentes no llegaron a intervenir y lograron tranquilizarlo.

Por el momento la Guardia Civil investiga únicamente el caso de Adriana, la mujer de nacionalidad argentina, ya que es la única cuya desaparición se ha denunciado por parte de sus familiares, aunque los investigadores mantienen la sospecha de que puede haber más desapariciones en relación con este caso. Por eso los agentes están examinando el listado de los últimos inquilinos del detenido para comprobar dónde se encuentran.