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Nicolás Maduro militariza Caracas y ordena detener a un líder opositor

Pedro García Otero CARACAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Divergencias entre los opositores sobre cómo actuar ante el giro de las manifestaciones

14 feb 2014 . Actualizado a las 16:46 h.

Caracas amaneció ayer militarizada y con nuevas agresiones a los estudiantes por parte de los denominados «colectivos», grupos paramilitares al servicio de la revolución bolivariana, tras los disturbios del miércoles, que se saldaron con la muerte de dos universitarios y de un simpatizante chavista. El Gobierno de Nicolás Maduro defendió la tesis de que la oposición quiere «llevar a Venezuela a una guerra civil», mientras que los opositores acusaron al Ejecutivo de estar detrás de ella.

Agentes de inteligencia (Sebin) allanaron la sede del partido opositor Voluntad Popular (VP), después de que la Justicia dictara una orden de captura contra su líder, Leopoldo López, por su supuesta implicación en los disturbios del miércoles. López, uno de los dirigentes que impulsan la táctica de ocupar las calles, se encontraba ayer en su casa evaluando la situación con sus abogados.

En cambio, el principal líder opositor y excandidato presidencial, Henrique Capriles, se deslindó de las protestas violentas y de los que exigen la salida anticipada del Gobierno, aunque llamó a Maduro a «desarmar sus grupos violentos». Argumentó que «hay quienes se la ponen bombita [fácil] al Gobierno» y defendió su opción de ir por un «camino más largo» que evite situaciones que lleven a la violencia. «Hay gente que me ataca porque no soy violento, las bolas [testículos] no se miden por quién insulte más, el valiente es quien con sus pensamientos cambia la forma de pensar de otros».

Duelo y confusión

En un clima de duelo, centenares de comercios en Caracas amanecieron cerrados; solo el 30 % del alumnado asistió a las escuelas e institutos de la capital y hubo decenas de protestas estudiantiles, rápidamente dispersadas por los propios «colectivos» y por fuerzas de seguridad del Estado, que se desplegaron por toda la ciudad para impedir nuevos disturbios. La situación en Venezuela es de confusión, toda vez que televisiones y radios ignoraban o transmitían parcialmente las protestas, por censura o autocensura. La cobertura de la televisión estatal era de abierta propaganda a favor del Gobierno y calificaba a los estudiantes de «fascistas».

Una asamblea de estudiantes en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela fue saboteada violentamente por grupos afectos al oficialismo, que les lanzaron lacrimógenas y perdigonazos. En otros puntos de Caracas, estudiantes de la Universidad Humboldt bloquearon calles y se enfrentaron a pedradas con la Guardia Nacional. De esta universidad eran los dos fallecidos el miércoles: Bassil Dacosta, de 24 años, que murió de un tiro en la cabeza cerca de la sede de la Fiscalía General de la República, y Robert Redman, de 31, fallecido horas después en el cercano municipio comercial de Chacao. Antes de morir, Redman había cargado el cadáver de su compañero de estudios.

El tercer fallecido es Juan Montoya, de 40 años, miembro de los colectivos. Además hubo cien heridos y unos 90 detenidos. De ellos, la oenegé de derechos humanos Provea denunció que 25 están «desaparecidos», es decir, no se conoce su centro de reclusión.

Las protestas continuaban el jueves en ciudades como las suroccidentales Mérida y Táchira, y las centrales Barquisimeto y Valencia. Como es habitual, Argentina, Nicaragua, Bolivia y Ecuador respaldaron a Maduro.