
Gilles Simeoni, alcalde de Bastia, será el próximo presidente del consejo ejecutivo de la asamblea territorial
15 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Córcega vive horas históricas. El soberanismo insular va a gobernar por primera vez la isla mediterránea desde su conquista por Francia en 1769. En apenas año y medio se ha pasado del abandono de la lucha armada por el Frente de Liberación Nacional de Córcega (FLNC) al triunfo en las urnas de la coalición formada por nacionalistas moderados e independentistas en la segunda vuelta de las elecciones regionales francesas. Dentro de dos años, el 1 de enero del 2018, una nueva organización institucional pactada con París será el renovado marco jurídico para un paso más en la ampliación de la autonomía y el reconocimiento de la identidad propia.
Gilles Simeoni, alcalde de Bastia, será el próximo presidente del consejo ejecutivo de la asamblea territorial. Encabezaba la lista de unión Per a Corsica (Por Córcega) que se impuso el domingo con el 35,34 % de los votos a la plancha de izquierdas Prima a Corsica (Córcega primero) dirigida por Paul Giacobi, diputado radical y presidente saliente (28,49 %). En tercera posición quedó el exministro conservador José Rossi (27,07 %), a quien Nicolas Sarkozy había apoyado con un mitin en Ajaccio. Por último, el ultraderechista Frente Nacional (9,09 %) logró regresar a la asamblea corsa tras un paréntesis de 17 años.
Los resultados otorgan 24 escaños a los soberanistas, dos menos que la mayoría absoluta. Pero podrán gobernar en minoría porque resulta inviable la conformación de un frente jacobino. Desde 2010 ocupaban 15 de los 51 asientos del hemiciclo. Gilles Simeoni, primer alcalde nacionalista de Bastia desde el 2014, siempre se opuso a la violencia clandestina y apostó por las vías democráticas. Este abogado de 48 años, es el hijo de Edmond Simeoni, patriarca del moderno nacionalismo corso que en los años setenta fue encarcelado por la ocupación de unas bodegas, acción que fue el embrión de la insurgencia armada al poder de París.