La democracia es para todo y para todos

OPINIÓN

13 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

S iguiendo la pauta de la CEOE, también los empresarios gallegos reunidos en la CEG le han cogido el gusto a tirar con bala sobre las Administraciones y sus funcionarios, hasta convertirlas en la explicación que a ellos les conviene para todos los desastres. En los últimos años, y al socaire de la crisis, los temas preferidos son la revisión de la Administración local y los chiringuitos, cosa que abordan sin los estudios pertinentes y dando a entender que la condición de empresarios les da un plus de perspicacia y objetividad a la hora de hablar de eficiencia pública y rigor presupuestario.

No se trata de negarle, a título particular o reunidos en sus organizaciones, el derecho a opinar y pontificar sobre lo que les venga en gana, ni de reprocharles el uso de mantras y letanías -casi siempre sobadas- para reclamar un lugar en el universo mediático y, escudándose tras el enfado general, vapulear impunemente todo lo que huele a política. Solo se trata de recordarles a los empresarios -y especialmente a sus portavoces- que cuando los empresarios utilizan el derecho de criticar -sabiendo o sin saber de qué hablan- también asumen el riesgo de la réplica, de que les saquen los colores, y de que les recuerden su historia y actitudes en la generación de esta catástrofe.

Y eso es lo que hizo el presidente de la Diputación de Pontevedra en relación a las declaraciones del señor Fontenla, al que, sin negarle su derecho a hablar, le vino a recordar que la CEG es una organización subvencionada, que muchas empresas y todas las entidades financieras están saliendo adelante merced a la intervención pública, y que la trayectoria de los dirigentes empresariales en los prolegómenos de la crisis está jalonada de escándalos inexplicables. También le pudo recordar, aunque no sé si lo hizo, que alguien debió de forrarse con la burbuja inmobiliaria y con la orgía crediticia que la sostuvo; que la CEG también metió la cuchara en la corruptela de los fondos europeos para la formación, y que aún tiene sin explicar -porque el sumario está perdido en la magnanimidad de los juzgados- los muchos millones que faltaron hace años en sus cuentas y que está reponiendo en cómodos plazos.

Lo que vino a decir el señor Louzán es que lecciones las justas y democracia a caño abierto. Y que si se trata de abrir fuego a discreción, sin responder de los impactos, es muy posible que ni la CEOE ni la CEG salgan bien parados. Yo también creo que el debate sobre las diputaciones y la reorganización territorial es importante. Lo que no creo es que sea más urgente que tener empresarios generadores de trabajo y empleo que no se pasen el día en los despachos del poder para después criticar todo lo público desde los restaurantes. Porque la defensa del interés común se hace de otra manera y con actores más legitimados.