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Celia Domínguez Mondragón: «Los niños con TDH tienen la autoestima por los suelos»

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Santi M. Amil

La Fundación Ingada abre en septiembre grupos de ayuda mutua para padres

16 sep 2014 . Actualizado a las 09:36 h.

La Fundación Instituto Galego de trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (Ingada) tiene abierta la inscripción para grupos de ayuda dirigidos a padres con niños afectados por este trastorno, que se desarrollarán en el Policlínico Santa Cristina a partir del 26 de septiembre. Es una de las primeras actividades en Ourense de esta entidad sin ánimo de lucro que pretende dar respuesta a la problemática que suele generar este trastorno. El colectivo ofrece servicios a los afectados, apoyo a las familias y a los profesionales y potencia proyectos de investigación sobre un problema que afecta a uno de cada 20 niños y a uno de cada 40 adultos

-¿Qué aporta la fundación?

-Hay servicios tanto a nivel público como privado para ellos en el ámbito educativo y sanitario, pero son insuficientes o incompletos, y sobre todo falta conexión entre ellos. En resumen, cada asistencia se centra en lo suyo pero abarcan a la persona de una forma integral. Nosotros aglutinamos a una serie de profesionales de distintos ámbitos, trabajamos en equipo y en red, establecemos alianzas con organismos e instituciones que tiene objetivos comunes y lo que pretendemos es dar una respuesta integral sobre todos los aspectos.

-¿Son niños incomprendidos?

-Sí. Si tienes un niño con una discapacidad física o incluso con ciertos síndromes, como el de Down, eso se ve; y como se ve se tiene en cuenta. Pero este es el trastorno invisible, como se subtituló el libro blanco de esta patología. Son niños aparentemente normales pero que acaban calificados como maleducados, vagos o malos. Se culpa al niño y se le rechaza socialmente. Los niños con TDH suelen tener la autoestima por los suelos. Los rechazan los compañeros del colegio, los profesores los machacan a diario, las familias tienden a compararlos con sus hermanos o amigos. A veces van de gallitos como si no les importara nada, pero es una forma de autodefensa.

-¿Los servicios son gratuitos?

-Algunos sí, y otros tienen un coste establecido para ayudar a financiarlos. Somos una fundación sin ánimo de lucro, aquí no hay socios ni cuotas. Nos financiamos con las aportaciones que a nivel particular hacen los patronos de la fundación que preside Ángel Carracedo, el director de la Fundación Gallega de Medicina Genómica y presidente de la Sociedad Internacional de Genética Forense; con donaciones de particulares y empresas, y todos los que formamos el equipo profesional trabajamos gratuitamente.

-¿Qué tipo de problemas son los más comunes?

-Depende de la edad y de la persona. Desde fracaso escolar, a problemas a nivel doméstico porque son niños complicados y eso genera estrés en los padres y rechazo social por parte de sus compañeros. Además hay un nivel de accidentabilidad superior al del resto de la población porque no tienen conciencia del riesgo y actúan de forma impulsiva. Si no son tratados suelen derivar en conductas antisociales, consumo de alcohol, tóxicos, promiscuidad, inestabilidad laboral y afectiva...

-¿Hay gente sin diagnosticar?

-Se diagnostica cada vez más y mejor, pero hay muchos sin diagnóstico. Algunos padres cuando les dices lo que tiene sienten alivio porque encuentran una explicación a todo lo que pasa, pero hay otros que prefieren pensar que el niño es así y que no tiene nada. Hay todavía mucho desconocimiento. En el desarrollo de la patología incluye mucho el entorno, el educativo y el familiar. Dentro de los niños diagnosticados los hay que van sacando los cursos, tienen más bajo rendimiento académico pero van evolucionando; y otros con un nivel de afectación a nivel personal, social y académico mucho mayor.

-¿Aún se piensa que esto es una moda?

-Hay esa creencia de que gente más o menos movida o revoltosa la ha habido siempre y que ahora les llamamos déficit de atención a lo que antes eran vagos. Esto es como muchas otras enfermedades o patologías. Antes no existía el alzhéimer, no se conocía ni se diagnosticaba ni se trataba como tal, pero los abuelos lo padecían igual, no apareció de pronto.