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Rajoy propugna un plan de protección para el patrimonio histórico en Santiago

Olalla Sánchez Pintos
Olalla Sánchez SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Álvaro Ballesteros

El presidente del Gobierno, recibido con silbidos y gritos de «fuera, fuera» en el Obradoiro, hace entrega del Códice Calixtino al arzobispo de Santiago

09 jul 2012 . Actualizado a las 11:33 h.

Con un leve retraso sobre la hora prevista -las 10.15 de la mañana- llegó Mariano Rajoy a la catedral compostelana para hacer entrega a las autoridades religiosas del recuperado Códice Calixtino. Los gritos de los muchos peregrinos concentrados en el Obradoiro (y que no podían acceder al templo por esta plaza ante la llegada presidencial) no se hicieron esperar. Silbidos, gritos de «fuera fuera» y sentencias como «no deberías estar aquí» o «pan para el pueblo» fueron la nota predominante.

Ya dentro del templo, y en un acto sobrio y breve en el que no faltaron las principales autoridades políticas, policiales y judiciales, Mariano Rajoy reiteró su orgullo, «como gallego y santiagués», por la recuperación del Códice, un libro escondido en un garaje, en «muy deficientes condiciones». El presidente del Gobierno, que insistió en que hay que hacer «un esfuerzo mayor para que esto no se vuelva a repetir», quiso aprovechar el acto para anunciar un convenio, entre la Delegación del Gobierno, la Xunta y el arzobispado para proteger el patrimonio histórico. De la misma forma también ofreció la participación del Instituto del Patrimonio Histórico español en el chequeo y evaluación del estado del códice.

«Vivimos en unos tiempos donde no se dan de forma habitual buenas noticias y se discute la profesionalidad de los servidores públicos», explicó, pero subrayó que la recuperación de este documento evidencia que «se ha estado a la altura de las circunstancias».

El Palacio de Xelmírez fue la sala que acogió el acto. Ahí se celebró la primera sesión del Parlamento de Galicia el 19 de diciembre de 1981, una fecha recordada por el propio Rajoy. El jefe del Ejecutivo central se mostró «muy reconfortado por poder estar en un acto como éste, como presidente y miembro del primer Parlamento de Galicia que se reunió aquí».

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, por su parte, realizó un discurso en clave más europea, reivindicando la importancia histórica del libro recuperado. «Europa debe reencontrarse xa que non é un proxecto temporal». El presidente de la Xunta también quiso insistir en que el gobierno gallego colaborará en un plan de seguridad para proteger las reliquias.

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, dedicó a las autoridades presentes unas palabras más emotivas y sentidas por la «confianza defraudada y herida», en clara referencia a la cercana relación que mantenía el electricista detenido con ciertas personalidades de la iglesia compostelana. Barrio quiso dejar claro el buen estado del Códice, al «margen de toda apreciación novelada». «No ahorraremos esfuerzo alguno en la seguridad», ha sentenciado.

Barrio indicó que «no es de extrañar» la turbación y desasosiego que el robo provocó, tanto en el deán, José María Díaz, como en el cabildo, «en todos nosotros, y más allá de nuestros límites geográficos», puntualizó, «porque la peregrinación no tiene fronteras».

Acto de entrega

Ramón Yzquierdo, director del Museo de la basílica gallega, ataviado con unos guantes blancos, entregó el Códice a Rajoy para que éste, a su vez, lo pusiese en las manos del arzobispo. El deán, José María Díaz, también posó sus manos sobre el libro. Ninguno llevaba guantes, a excepción de Izquierdo, aunque ésta sea la manera habitual de acceder al Códice, que «nunca se toca con las manos», detalló el archivero de la Catedral, Segundo Pérez, que hoy se encargó del traslado.

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